Casi tres años después de que su esposo fue detenido y encarcelado en Cuba, Judy Gross sigue repitiendo su historia ante los estadounidenses que desconocen el caso. Habla ahora más abiertamente que en el pasado, con la esperanza de publicitar a los cuatro vientos la situación de su marido.

Su objetivo es que el caso sea tan conocido como los de muchos otros estadounidenses, que al final fueron excarcelados en el extranjero tras la difusión de sus causas.

Alan Gross, nacido en Maryland y a sus 63 años padre de dos hijos, trabajaba en Cuba por encargo del gobierno estadounidense cuando fue detenido hace casi tres años. Se encontraba en la isla preparando accesos a la internet para la comunidad judía, y un funcionario estadounidense dijo esta semana que está recluido sin razón alguna. Empero, los funcionarios cubanos sostienen que ocultó que trabajaba para el gobierno estadounidense y que trajo de forma ilegal equipos de comunicaciones de avanzado diseño. Fue condenado en el 2011 a 15 años de reclusión por delitos contra el estado.

Judy Gross sostiene que el encarcelamiento de su esposo no ha generado el interés de otros estadounidenses en parecidas circunstancias, como por ejemplo los tres excursionistas encarcelados en Irán y dos periodistas estadounidenses detenidos en Corea del Norte y luego liberados durante la visita del ex presidente Bill Clinton. Al igual que Gross, todos ellos fueron detenidos en el 2009.

La historia de Alan Gross es más conocida en Cuba y América Latina que en Estados Unidos, pero su esposa dijo que posiblemente es debido a la liza presidencial y el pobre estado de la economía. Las manifestaciones semanales ante la Sección de Interés de Cuba en Washington sólo atraen a un puñado de partidarios.

"Estoy dedicada a informar constantemente a la gente", dijo Gross a The Associated Press el jueves por la noche en su casa de Washington.

El ex presidente Jimmy Carter habló con él en el 2011 en una visita a Cuba, pero Gross sigue encarcelado.

El caso de Gross no tiene más publicidad porque dos años después de su detención, Judy Gross y su abogado de entonces intentaron excarcelado sigilosamente por medios diplomáticos. Hablaron con los periodistas pero sus apariciones públicas fueron limitadas.

A principios de año Gross cambió de abogados y comenzó una campaña pública para excarcelar a su esposo. En septiembre, 44 senadores firmaron una carta para pedir al presidente Raúl Castro la libertad del detenido.

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Jessica Gresko en Twitter: http://twitter.com/jessicagresko