El presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, se mostró hoy "convencido" de que los nuevos líderes chinos llevarán a cabo las reformas económicas necesarias para asegurar el crecimiento del país en el futuro, entre ellas la urbanización, una normativa que las autoridades se han mostrado reacias a reformar.

En una rueda de prensa en Pekín tras su primera visita como presidente de la organización internacional, Kim aseguró que Li Keqiang, el actual viceprimer ministro del Gobierno y futuro primer ministro, propuso al Banco Mundial que realizara un estudio sobre la urbanización en el gigante asiático.

"Li reafirmó su compromiso de avanzar en este sentido y es consciente de que el país tiene que abordar varias cuestiones que se plantearán con la afluencia masiva de personas que vendrán a las ciudades", precisó Kim, quien añadió que el viceprimer ministro instó al Banco Mundial a presentar su informe "lo más rápido posible".

La actual normativa de urbanización y migraciones, llamada "hukou", clasifica a los trabajadores chinos como rurales o urbanos, por lo que si un obrero quiere trasladarse del campo a la ciudad tiene que pedir un permiso para ello.

De hecho, el número de personas a las que se les permite moverse está controlado y la reforma del sistema genera controversia en China, ya que una liberalización podría provocar migraciones masivas del campo a la ciudad, lo que pondría en riesgo los servicios públicos urbanos y dañaría la economía rural.

Es por eso que, según el presidente del Banco Mundial, Li expresó que "un enfoque estratégico de la urbanización puede ser una de las claves para el crecimiento futuro del país".

En una entrevista con el periódico "China Daily", Kim fue más preciso y aseguró que Li Keqiang "cree que la urbanización es un programa de desarrollo clave", y explicó que el aún viceprimer ministro "no ha dejado de impulsarlo durante los últimos años, ya que cree que es donde existe un mayor potencial para alimentar el consumo interno".

"Para llevar a cabo este proceso, debemos primero entender la visión y experiencia global, y el Banco Mundial será una fuente excelente", dijo Li en uno de sus encuentros con Kim.

Se calcula que hacia el año 2030 un 66 % de la población china vivirá en las áreas urbanas del país, lo que supone un aumento de 14 millones de personas cada año, un claro desafío en cuanto a la protección del medio ambiente, la seguridad alimentaria o la prestación de servicios de educación y sanidad.

La urbanización forma parte del "centro de conocimientos" que el Gobierno chino y el Banco Mundial han decidido crear esta semana, que pretende facilitar la colaboración entre las diversas ciudades chinas, así como entre países.

Además, Kim ha asegurado que el nuevo régimen chino "tiene el compromiso" de acometer las reformas necesarias para que China evite "la trampa de los ingresos medios", una situación de desarrollo económico en la cual un país alcanza un nivel específico de ingresos debido a sus ventajas pero se estanca debido a la falta de actuaciones.

"En el informe que China ha realizado para el año 2030 se hace una evaluación muy honesta de la situación actual y se señalan los pasos básicos para seguir adelante y evitar esta trampa", señaló el presidente del Banco Mundial.

Kim destacó que el análisis chino incluye cuestiones "difíciles y que muchos auguraban que no estarían en el informe", por lo que dijo estar "muy impresionado por la apertura del Gobierno".

Uno de estos pasos se basa en cambios en las regulaciones de las compañías estatales (SOE, en sus siglas en inglés) y los mercados en que operan, un punto en el que el vicepresidente ejecutivo de la organización, Jin Yongcai, manifestó que "se podría llevar a cabo una reforma profunda", según el compromiso del Ejecutivo chino durante el XVIII Congreso del Partido.

"Existen señales muy buenas y alentadoras de que estos cambios se realizarán, y el Banco Mundial aconsejará y guiará al Gobierno chino para que así sea", remarcó.

Xavier Fontdeglòria