El Gobierno venezolano destruyó hoy 34.509 armas de fuego y las convirtió en cabillas para viviendas como parte de las políticas de combate a la inseguridad en el país que, con una tasa de 50 homicidios por cada 100.000 habitantes, es uno de los más violentos de Latinoamérica.

El ministro del Interior, Néstor Reverol, encabezó junto al titular de Defensa, el almirante Diego Molero, el acto de destrucción de las armas en una industria siderúrgica del estado Lara (noroeste) donde indicó que, en lo que va de año, el Ejecutivo destruyó 50.740 armas de fuego y 322.347 desde 2003.

"Estas armas involucradas en actos delictivos van a ser convertidas en cabillas para garantizar viviendas a la familia venezolana", señaló Reverol ante el arsenal de armas, al asegurar que los cuerpos policiales se han incautado este año de "siete armas de fuego cada hora".

Según cifras extraoficiales, alrededor de 10 millones de armas circulan ilegalmente en Venezuela, un país con casi 30 millones de habitantes.

El operativo forma parte de la Gran Misión A Toda Vida Venezuela, lanzada en junio por el presidente, Hugo Chávez, y que espera hacer frente a los altos índices de violencia, que el año pasado se cobró 14.092 vidas según el Gobierno y 19.336 según organizaciones no gubernamentales.

Desde el pasado 1 de junio, Venezuela tiene en vigor una norma que prohíbe la venta de armamento y municiones a particulares en un intento por atajar los homicidios.

El martes, la policía militarizada venezolana se incautó de 18.000 municiones de armas de fuego de diferentes calibres ocultas en un contenedor desembarcado de un barco que llegó procedente de Estados Unidos.