Hoy volvieron a sus clases en Pakistán las dos adolescentes que fueron heridas hace mes y medio en el ataque talibán contra Malala Yusufzai, una joven que osó defender la educación femenina, informó a Efe el padre de una de las escolares.

Kainat Riaz y Shazia Ramazán regresaron hoy a las aulas de la escuela para niñas Khushal, en la localidad norteña de Mingora, rodeadas de mucha expectación y con una fuerte protección policial ante el temor de que se pueda repetir un ataque de la insurgencia.

Kainat y Shazia estaban entre las quince jóvenes que volvían de la escuela el pasado 9 de octubre cuando dos milicianos talibanes detuvieron la furgoneta en la que viajaban y abrieron fuego contra Malala, que resultó gravemente herida y está aún convaleciente.

Tras recuperarse de sus heridas leves, se esperaba que Kainat -de 16 años- y Shazia -de 13- volvieran a clase, pero el padre de la primera, Ahmed Riaz, dijo a Efe hace unos días que su hija no retomaría los estudios hasta tener garantías de su seguridad.

"Estamos satisfechos con la protección que nos han proporcionado", dijo hoy Ahmed, quien recalcó que ahora las familias se sienten seguras y no temen los efectos de otro ataque de los integristas.

Malala Yusufzai, que recibió un balazo en la cabeza y se recupera en un hospital del Reino Unido, se ha convertido en ejemplo de la oposición al integrismo en Pakistán e incluso se está promoviendo su candidatura al Premio Nobel de la Paz.

La joven, de 14 años, adquirió relevancia internacional hace tres años, cuando se conoció su identidad después de explicar durante meses en un blog las atrocidades del régimen de los talibanes paquistaníes en su región natal del valle del Swat.

Aquella osadía y la de su familia, que la animó a seguir yendo a la escuela, le valió duras amenazas de los integristas, quienes reivindicaron el ataque del pasado mes por el papel de Malala en "la prédica del secularismo y de la llamada ilustración moderada".

Una de las jóvenes que hoy regresó a la escuela, Kainat, declaró a Efe pocos días después del atentado su firme voluntad de volver a clase y de no dejarse amedrentar por los terroristas.

Otra compañera de Malala y una de sus amigas más cercanas, Reda, declaró entonces: "Seguro que los que atacaron a Malala no tuvieron educación y por eso no quieren que los demás la tengamos. Pero no lo van a conseguir".