La Casa Blanca busca captar en una década 1,6 billones de dólares mediante alza de impuestos así como una infusión inmediata de recursos para ayudar a los desempleados, apoyar a quienes padecen una hipoteca y quizá ampliar la reducción de los impuestos de nómina que están por expirar, dijeron el jueves funcionarios en momentos en que afloran las asperezas en las conversaciones para evitar un "precipicio fiscal" que afecte a la economía.

A cambio, dijeron las fuentes, el presidente Barack Obama apoyará reducciones al gasto este año por una cantidad no especificada, seguidsa de una legislación en 2013 que prevea ahorros durante una década hasta por 400.000 millones de dólares que saldrían del Medicare y otros programas sociales.

La propuesta provocó una reacción fulminante del presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, al término de una reunión a puerta cerrada en el Capitolio con el secretario del Tesoro, Tim Geithner. "Desafortunamente, muchos demócratas persisten en descartar reducciones razonables al gasto que deben ser parte de cualquier acuerdo importante para la reducción de nuestro déficit fiscal", apuntó.

Bohener agregó: "No se ha logrado un progreso sustancial entre la Casa Blanca y la Cámara de Representantes" en las últimas dos semanas posteriores a la bienvenida que dio Obama a los líderes del Congreso en la Casa Blanca.

Los demócratas reviraron de inmediato y afirmaron que cualquier estancamiento sería culpa de los republicanos que se rehúsan a aceptar la propuesta que Obama planteó durante la campaña electoral de que se eleven los impuestos a los más ricos del país.

En la Casa Blanca, el secretario presidencial de prensa, Jay Carney, dijo que "no puede haber un acuerdo sin un aumento a las tasas impositivas para los que tienen los mayores ingresos". Con un tono de confrontación y por momentos sarcástico, Carney señaló: "Esto no debería ser una novedad para nadie en el Capitolio. Tampoco es una novedad para quien no haya estado en coma el tiempo que duró la campaña" en Estados Unidos.

Cuando falta un mes para que se llegue a la fecha límite del fin de año, el endurecimiento de las posturas parecería marcar más una transición hacia una negociación más dura que una señal del fin de los esfuerzos tendentes a lograr un acuerdo sobre el primer desafío poslectoral que afronta un gobierno dividido.

Boehner fue más que explícito cuando un reportero le preguntó si sus comentarios significaban un rompimiento de las conversaciones con la Casa Blanca y los demócratas en el Congreso. "No, no, no. Pare", respondió de inmediato.

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Los periodistas de The Associated Press, Jim Kuhnhenn, Julie Pace, Alan Fram, Stephen Ohlemacher y Andrew Taylor contribuyeron a este despacho.