Varios miles de ciudadanos tunecinos volvieron hoy a manifestarse en la ciudad de Siliana, 127 kilómetros al sur de la capital, para exigir la dimisión del gobernador, tras dos días de enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.

Según dijeron a Efe fuentes sindicales locales, al menos 4.000 personas se manifestaron hoy de forma pacífica en la localidad, sin que se produjera ninguna intervención policial, en el centro de la ciudad y frente a la sede del sindicato Unión General de los Trabajadores Tunecinos (UGTT).

La UGTT convocó ayer una "huelga general abierta" regional en respuesta a la represión de las protestas convocadas el martes y el miércoles y en las que al menos 300 personas resultaron heridas, entre ellas varios periodistas.

Las protestas, de carácter social, se han extendido a otras localidades como Kesra, a 40 kilómetros de Siliana y cerca de la frontera argelina y Makzar, a 30 kilómetros al sur, en donde esta madrugada fue incendiada la comisaría de Policía.

Las protestas fueron convocadas el pasado martes por varios sindicatos y organizaciones civiles en demanda de planes de inversiones para crear puestos de trabajo, de la liberación de detenidos en otras manifestaciones y del cese del gobernador.

Sin embargo, la represión de las marchas, sumada a la insistencia del gobernador Ahmed Ezine Mahyub, del partido islamista Al Nahda, de mantenerse en su puesto, provocaron nuevas concentraciones ayer que volvieron a desembocar en enfrentamientos con los agentes antidisturbios.

El oftalmólogo Walid Mahjoubm del hospital Hedi Rayes, declaró a los medios locales que al menos siete pacientes perderán la vista debido a los impactos de perdigones empleados por la policía.

Las protestas sociales, que en 2011 derivaron en un movimiento político que acabó forzando la huida del entonces presidente tunecino, Zin el Abidín Ben Ali, continúan reproduciéndose con cierta regularidad en distintos puntos del país, especialmente en las regiones deprimidas del interior.