El primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, califica de "maniobra política" las denuncias sobre la presunta vuelta a las represiones en el país por la reciente aprobación de leyes que regulan algunos derechos, en una entrevista publicada hoy por el diario "Kommersant".

"Creo que esa espera de represiones (por parte de la oposición) es en cierta medida una maniobra política. Parte de un programa político. Nada más", dijo Medvédev.

El jefe de Gobierno cree que la sociedad rusa es cada vez más abierta, algo que refleja la consolidación de un "Estado de bienestar" y explica las crecientes demandas democratizadoras de una parte de la población.

"Cuando un país no tiene éxito, la gente exige mucho menos que ahora a las autoridades. Su objetivo se limita a la supervivencia. Que las demandas sociales hayan crecido durante las elecciones de 2011 prueba la madurez de nuestra sociedad civil", apuntó el primer ministro.

No lo ve así ni la oposición ni tampoco Naciones Unidas, que a mediados de verano denunció que al menos cuatro de las nuevas leyes aprobadas este año en Rusia limitan los derechos humanos y las libertades de expresión, asamblea, información y asociación.

Medvédev, al mismo tiempo, advirtió de que una parte de la sociedad rusa demanda todo lo contrario: más orden y represión.

"No debemos olvidar que parte de la sociedad dice que es necesario más orden, que son necesarias las represiones. Y que todo lo que se hizo en los años 30 (durante la dictadura de Stalin) estaba bien. Y ya no son solo los jubilados quienes piensan así, sino un determinado número de jóvenes", apuntó.

El primer ministro reiteró su postura al respecto: "La mayoría de las personas que encumbran aquellos tiempos ni se imaginan lo que sucedió entonces en realidad. Es muy fácil admirar al tirano cuando sabes que no vendrán por ti por la noche, que no te fusilarán sin juicio, que no te encarcelarán 25 años por una falsa denuncia".

Desde la victoria de Vladímir Putin en las elecciones presidenciales del pasado mes de marzo, en medio de protestas públicas de miles de personas descontentas con las autoridades, el Parlamento ruso ha promovido y aprobado varias leyes que dificultan la labor de la oposición.

La Duma o cámara baja del Parlamento, auspiciada por el Kremlin, puso trabas a la información en internet; limitó el derecho de reunión incrementando las multas por incumplir los requisitos para manifestarse e impuso medidas restrictivas a la actividad de las ONG rusas y extranjeras.

Meses antes, al calor de las protestas que siguieron a las elecciones parlamentarias de diciembre de 2011, fue el propio Medvédev, entonces aún presidente, quien promovió varias reformas políticas encaminadas a satisfacer algunas demandas democratizadoras de la población.