Los glamurosos y originales vestidos que la modista francesa Jeanne Lanvin confeccionó para la actriz española Catalina Bárcena (1888-1978) durante los años veinte y treinta se vendieron hoy con éxito en Londres en una subasta por internet.

El vestuario, enmarcado dentro de la puja "Vintage Couture", una colección de elegantes vestidos, bolsos y zapatos de lujo que Christie's ha vendido a lo largo de las pasadas semanas, alcanzó un precio total de 129.147 libras esterlinas (207.127 dólares).

La sorpresa la dio un diseño llamado "Bergère Légère", un vestido de día blanco de organza con adornos color coral y rosa en forma de círculos, que multiplicó por diez su precio estimado y alcanzó las 51.650 libras esterlinas (82.836 dólares).

Además, el museo londinense Victoria&Albert adquirió por 20.000 libras (32.076 dólares), cuatro veces el precio estimado, otro vestido blanco de organza con volantes en escote y falda, con motivos florales en los hombros.

La colección se compone de una treintena de vestidos -de los que se ha conseguido vender el 80 por ciento- caracterizados por su contemporaneidad y que la bella actriz española lució tanto dentro como fuera del escenario.

Conservados hasta ahora por los descendientes de la actriz, los trajes fueron ideados por la diseñadora francesa Jeanne Lanvin, la preferida de Bárcena, durante un período de veinticinco años desde la década de 1920.

"A Catalina le gustaba Lanvin porque sus vestidos no solo eran románticos, también eran inusuales, teatrales", señaló a Efe la especialista de moda de Christie's Patricia Frost, tras calificar los diseños de "piezas de museo".

Con ellos, Bárcena configuró un armario "muy avant-garde" en el que destacaron unos vestidos "espectaculares" basados en las cortesanas del siglo XVIII, con las caderas muy anchas: "Seguro que la actriz llamaba la atención entre la multitud inmediatamente", afirmó Frost.

La casa de subastas consiguió que el archivo de la firma Lanvin prestara los dibujos originales de los diseños, en los que se puede apreciar algunas diferencias con los que finalmente se enfundó la intérprete española.

"Ella le decía a Jeanne Lanvin lo que le gustaba y adaptaban los bocetos para que los trajes fuera más largos o más cortos, por ejemplo", explicó la experta.

La prestigiosa diseñadora francesa, la más importante de la época junto a Chanel o Vionnet, mantuvo una excelente relación de amistad con la intérprete que está documentada con facturas originales y correspondencia.

Bárcena, con su cabello rubio y un aire a Jean Harlow, alcanzó la fama en los escenarios madrileños con papeles en obras de Luigi Pirandello, Marcel Pagnol, George Bernard Shaw, Jacinto Benavente o Benito Pérez Galdós.

La pasión por la moda francesa y el triunfo en el teatro y en el cine acompañaron la agitada vida sentimental de Bárcena, convertida en el centro de un triángulo amoroso que no se mantuvo en secreto mucho tiempo.

La estrella había aceptado un matrimonio concertado con el actor Ricardo Vargas -del que se divorció en 1932- y guardaba las apariencias mientras cultivaba otra relación, más intensa, de la que nació una hija.

Su amante fue el dramaturgo y director escénico Gregorio Martínez Sierra, que convirtió a Bárcena en su musa y en la estrella principal de su compañía.

La actriz quiso huir del escándalo por su relación extramatrimonial y se embarcó en una larga gira teatral en Suramérica que la llevó hasta Hollywood.

Allí logró un contrato con la compañía 20th Century Fox e intervino, a principio de los años treinta, en siete películas que se convirtieron en un éxito para el mercado hispanoablante.

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Por Paula Díaz