El ministro israelí de Exteriores, Avigdor Lieberman, afirmó que los palestinos "saldrán perdiendo" de su decisión de pedir en la ONU el estatus de estado observador a pesar de que tengan garantizada la mayoría en la Asamblea General.

"A pesar de que tendrán mayoría en la votación, los palestinos serán eventualmente los mayores perdedores en el terreno de los hechos. Este proceso (la votación) sólo incrementa las divergencias y aparta a los dos pueblos de una solución", dijo el jefe de la diplomacia israelí poco antes de partir, la pasada madrugada, con destino a Nueva York y Washington.

Lieberman se entrevistará hoy con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, antes de la histórica votación en la Asamblea General que, según todas las previsiones, dará el reconocimiento de Estado no miembro a Palestina, un estatus similar al que tiene el Vaticano.

Los palestinos aseguran tener al menos 140 votos a favor de los 193 estados que integra la organización, en una votación que coincide con el 65 aniversario de la resolución de partición del Mandato británico de Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe.

Israel ve la votación como una "flagrante violación de los acuerdos de Oslo", los pactos alcanzados entre 1993 y 1998 que dieron vida a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) como entidad temporal y que fijaron que ésta debía convertirse en un plazo de cinco años en un Estado independiente.

A pesar de recientes amenazas de represalias contra la ANP, Israel ha adoptado en los últimos días una postura de resignación y los principales comentaristas no esperan ningún tipo de sanción relevante hasta después de las elecciones generales del próximo enero. Si acaso, un pequeña sanción simbólica.

"Israel se tendrá que tragar esta píldora", comentaba hoy el diario Yediot Aharonot ante el masivo apoyo internacional a la petición palestina, y achacaba una parte de la responsabilidad al fracaso del primer ministro, Benjamín Netanyahu, en reactivar las negociaciones de paz, interrumpidas en septiembre de 2010.