Un premio Nobel, el presidente de EE.UU. Barack Obama, recibe hoy a los estadounidenses que ganaron este año ese galardón, que parece prendado de los pensadores de este país en una hegemonía que dura ya siete décadas.

Cada año, a principios de octubre, al menos un estadounidense descuelga el teléfono de madrugada para recibir la noticia de que ha ganado un premio Nobel.

La llamada suele sorprender, como le ocurrió al propio Obama hace tres años, cuando obtuvo un Nobel de la Paz en plena reorganización de los efectivos en la guerra de Afganistán.

"Para ser sinceros, no siento que me merezca estar en la compañía de tantas personalidades transformadoras que han sido homenajeadas con este premio", reconoció Obama horas después de conocer la noticia.

Los laureados se han multiplicado en Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial, después de una sequía a principios del siglo XX, para establecer toda una tradición: desde 1935, por lo menos un estadounidense viaja cada año en diciembre a Estocolmo -donde se fallan y entregan los premios de Medicina, Física, Química, Economía y Literatura- o a Oslo, donde se concede el de la Paz.

Los cinco premios Nobel de 2012 que hoy visitan la Casa Blanca confirman esa tendencia, que se ha convertido en una señal del dominio estadounidense en la investigación científica y económica.

Los premiados estadounidenses en 2012 son Alvin E. Roth y Lloyd Shapley, con el Nobel de Economía, Brian K. Kobilka y Robert J. Lefkowitz, que comparten el Nobel de Química, y David J. Wineland, con el de Física.

Los estadounidenses son menos asiduos en las categorías de Literatura y la Paz, que han recaído 11 y 21 veces respectivamente sobre ellos, frente a sus 95 premios Nobel de Medicina, 88 de Física, 64 de Química y 51 de Economía, según los datos de la Fundación Nobel de Estocolmo.

A nivel mundial, EEUU ha acumulado un 39% de los Nobel a lo largo de la historia, con un total de 330 premios que se remontan a 1906, cuando el presidente Theodore Roosevelt recibió el galardón de la Paz.

Los primeros premios Nobel estuvieron dominados por Alemania, que logró 38 entre 1901 y 1931, pero el nazismo y la Segunda Guerra Mundial ahuyentaron a muchos de sus investigadores a Estados Unidos, que aprovechó para refinar su infraestructura académica.

Ese exilio originó una importante distinción que continúa hoy: Estados Unidos no sólo genera investigadores dignos del Nobel, sino que es "único en su capacidad para atraer capital humano" extranjero que después es premiado, tal y como señaló el economista Jon Bruner en un estudio publicado en la revista Forbes.

Hasta 2010, 102 de los 314 investigadores que ganaron el Nobel cuando trabajaban en Estados Unidos habían nacido en el extranjero, según el estudio de Bruner, basado en datos del instituto sueco.

"Otros países pueden producir futuros laureados, pero estarán en Estados Unidos cuando ganen", argumentó el economista.

Que esa tendencia continúe depende del mantenimiento de una serie de condiciones que han favorecido la investigación científica y económica en EEUU, y que van desde las becas gubernamentales y las inversiones académicas a la flexibilización de restricciones migratorias para facilitar la entrada de estudiantes de posgrado.

Entre 2000 y 2008, un 82 por ciento de los trabajos premiados con el Nobel en categorías científicas y que dependieron de fondos externos fueron financiados por el Gobierno de EEUU, según un estudio publicado en 2010 en el diario de la Fundación de Sociedades Estadounidenses de Biología Experimental.

"Estados Unidos sigue gastando más que cualquier otro país en investigación básica, y acoge las mejores instituciones investigadoras del mundo. Pero nuestros líderes deben recordar lo fácil que es quedar relegado, sobre todo cuando otros países deciden hacer de la ciencia una prioridad", señaló Bruner.

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Lucía Leal