El Tribunal de Apelación de Versalles, a las afueras de París, absolvió hoy penalmente a la compañía estadounidense Continental Airlines por el accidente del Concorde que en 2000 causó 113 víctimas mortales, por el que había sido condenada en primera instancia.

La aerolínea, sin embargo, fue condenada a pagar un millón de euros a Air France, propietaria del Concorde accidentado, en concepto de daños y perjuicios, la misma pena civil que se le impuso en primera instancia en diciembre de 2010.

La sentencia en apelación, que todavía puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo, se dictó en contra de la opinión de la Fiscalía, que había solicitado una condena penal por negligencia contra Continental y dos de sus empleados.

Los jueces de Versalles constataron que las causas del accidente fueron las mismas que habían sido consideradas en primera instancia, pero estimaron que no hay ningún responsable penal del drama.

Según el Tribunal, el accidente se produjo a causa de una pequeña lámina metálica, de apenas 40 centímetros, mal montada y que se había desprendido de un DC-10 de Continental minutos antes del despegue del Concorde del aeropuerto parisiense de Roissy-Charles de Gaulle.

En su maniobra de despegue, el Concorde rodó sobre la lámina, lo que provocó que uno de sus neumáticos reventara y, a su vez, rompiera uno de los depósitos de combustible del avión, que se dirigía a Nueva York.

Pocos minutos después del despegue, un ala del avión comenzó a arder, lo que desestabilizó al aparato, que acabó estrellándose contra un hotel de la vecina localidad de Gonesse y provocó la muerte de sus cien pasajeros, la mayoría de ellos alemanes, sus nueve tripulantes y cuatro empleados del establecimiento.

En primera instancia, los jueces consideraron penalmente responsable a Continental Airlines del drama, por lo que le condenaron a una pena de 200.000 euros por homicidio involuntario.

También condenaron a 15 meses de cárcel, exentos de cumplimiento, al mecánico que colocó mal la lámina.

Pero en apelación se eliminaron las condenas penales y se absolvió a todos los implicados.

También a los responsables de la Dirección General de la Aviación Civil (DGAC) francesa, que la fiscalía había considerado como responsables, al no haber tenido en cuenta los problemas de concepción del supersónico.

Y a Air France, propietaria del aparato, sobre la que pesaban sospechas por posibles defectos de mantenimiento del avión.

Y es que, entre 1979 y 2000, se registraron 80 incidentes con los neumáticos del Concorde, de los cuales siete tuvieron incidencia en los depósitos de combustible.

Tras la sentencia en apelación, el abogado de Continental, Olivier Metzner, se mostró muy crítico con las autoridades francesas, a las que acusó de haber tratado de influir en el proceso para evitar poner en cuestión el Concorde, un orgullo de la industria aeronáutica franco-británica.

Además, recordó que la mayor parte de las víctimas ya fueron indemnizadas por las compañías aseguradoras, que pagaron 1,2 millones de euros a cada una de ellas.

El drama del 25 de julio de 2000 supuso el final de la aventura iniciada en 1976, cuando el Concorde se convirtió en el primer avión comercial en superar la velocidad del sonido.