El enviado de la ONU y la Liga Árabe para Siria, Lajdar Brahimi, pidió hoy al Consejo de Seguridad de la ONU que actúe ante la falta de voluntad de las partes enfrentadas en ese país para frenar el conflicto.

"Desafortunadamente, las partes no están dispuestas a una solución interna", afirmó Brahimi en unas declaraciones tras una reunión con el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Brahimi dijo que insistió al Consejo para que apruebe una resolución con un plan de paz, después del bloqueo en el organismo de los últimos meses por los vetos de Rusia y China a varias propuestas presentadas durante este año.

El mediador dijo que el punto "esencial" que planteó a los quince miembros del Consejo es que "la situación en Siria es mala y está empeorando".

El diplomático argelino recalcó que ya existen "los elementos de un plan", que en general son los del llamado "comunicado de Ginebra", que pide un alto el fuego, seguido de la formación de un gobierno de transición y la celebración de elecciones.

Sin embargo, Brahimi insistió en que esos elementos "no pueden" aplicarse hasta que el Consejo de Seguridad apruebe la base para un proceso político.

"Lo que se necesita de forma muy urgente es un alto el fuego que se mantenga", subrayó, e insistió en que "el pueblo de Siria quiere un cambio, pero un cambio real y no cosmético".

El embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, criticó después el hecho de que algunos países del Consejo de Seguridad, a los que no mencionó, hablen abiertamente de armar a la oposición siria o la hayan reconocido como representante legítimo del país, como ha hecho Francia recientemente, en lugar de promover la paz.

Churkin también lamentó lo que considera condenas insuficientes de los países occidentales a los atentados terroristas cometidos en la zona de Damasco.

Por su parte, el embajador sirio, Bachar Ja'afari, criticó la falta de acción internacional ante el flujo de "terroristas de Al Qaeda" que acuden a su país a combatir contra el régimen de Bachar al Asad.