Once solicitantes de asilo se autolesionaron el martes por la noche en el centro de detención que opera Australia en la isla de Nauru, informó hoy el Ministerio de Inmigración del país oceánico, sin dar detalles sobre los motivos.

De ellos sólo uno de los inmigrantes fue trasladado a un hospital, mientras los otros diez recibieron atención médica en el lugar debido a que las heridas eran superficiales, indicó un portavoz ministerial a la agencia local AAP.

Además, un hombre de nacionalidad iraní, que inició una huelga de hambre en el centro de detención de Nauru hace 50 días, también fue trasladado a un hospital de ese estado insular del Pacífico Sur, agregó la fuente.

La senadora del Partido Verde Australiano, Sarah Hanson-Young pidió hoy al ministro de Inmigración, Chris Bowen, que intervenga y ordene que el iraní sea transferido a Australia porque está "a punto de perder la vida".

La huelga de hambre que inició este inmigrante fue seguida por centenares de internos el pasado 1 de noviembre durante casi dos semanas en demanda para que se acelerara la tramitación de sus solicitudes de asilo, así como su traslado del centro de detención de Nauru a territorio australiano, a unos 4.000 kilómetros.

Las autoridades australianas mantienen que tardarán, al menos, unos seis meses en los trámites y se mantiene firme en su política de la "no ventaja" que supone no dar concesiones a aquellos que llegan por la vía ilegal.

El Parlamento australiano decidió en agosto pasado el envío de inmigrantes indocumentados detenidos en alta mar a centros en Nauru y la isla de Manus, en Papúa Nueva Guinea, mientras tramitan con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) sus peticiones de asilo.

ACNUR ha criticado anteriormente la política australiana de reubicar a esos inmigrantes en terceros países y la semana pasada una delegación de Amnistía Internacional (AI) señaló que las condiciones del centro de Nauru impactan en la salud mental de los detenidos e incluso los pone al borde del suicidio.

Unos 8.000 inmigrantes indocumentados han intentado alcanzar en embarcaciones precarias las costas australianas desde que el Gobierno anunció sus intenciones de reabrir los centros en el exterior.

A consecuencia de la gran llegada de inmigrantes, el Gobierno australiano decidió este mes liberar a algunos de los solicitantes de asilo bajo visados "puente", que no les permiten trabajar, una medida que ha sido criticada porque los obliga a depender de limitadas ayudas gubernamentales y de las organizaciones de caridad.