Varios manifestantes se enfrentaron hoy a la policía cerca de la plaza cairota de Tahrir después de que en la víspera decenas de miles de personas salieran a protestar contra las últimas decisiones del presidente egipcio, Mohamed Mursi.

Según la agencia oficial de noticias Mena, los manifestantes lanzaron piedras contra los policías, que por su parte les respondieron con gases lacrimógenos en las proximidades de la embajada de Estados Unidos para obligarles a que se dirigieran hacia Tahrir.

La plaza, que estuvo cerrada durante seis días, fue abierta parcialmente al tráfico, al tiempo que algunas personas permanecieron acampadas en el lugar por quinto día consecutivo.

Los manifestantes rechazan el acta constitucional anunciado por Mursi el jueves pasado, mediante la cual el presidente blinda sus poderes ejecutivos y legislativos ante la justicia hasta la entrada en vigor de una nueva Constitución.

Anoche, Tahrir y otras plazas del país se alzaron contra el dominio islamista, así como para exigir la anulación de la mencionada declaración constitucional.

Durante las protestas, fueron asaltadas varias sedes de los Hermanos Musulmanes y del Partido Libertad y Justicia (PLJ), a los que pertenecía Mursi hasta antes de asumir la Presidencia, según denunció hoy el grupo islamista.

Al menos 200 miembros de los Hermanos resultaron heridos anoche durante asaltos a una sede del movimiento y a otra del PLJ en la ciudad de Mahala al Kubra, al norte de El Cairo, explicó el grupo en su página web.

La cofradía acusó a miembros del disuelto partido del expresidente egipcio Hosni Mubarak y a miembros de formaciones liberales como el Partido de la Constitución, del Premio Nobel de la paz Mohamed el Baradei, de haber intentado irrumpir en sus oficinas.

En la ciudad de Al Mansura, en el Delta del Nilo, otra sede del PLJ fue asaltada y al menos 65 integrantes de esa formación resultaron heridos cuando intentaban proteger la oficina, que fue parcialmente quemada.

Por otro lado, el portavoz de los Hermanos Musulmanes en la ciudad mediterránea de Alejandría, Anas al Qadi, acusó a seguidores del dirigente de la Corriente Popular Egipcia, Hamdin Sabahi, y de El Baradei, entre otros revolucionarios, de haber lanzado piedras e intentado quemar la oficina de los islamistas en esa localidad.