El porcentaje de brasileños con contrato de trabajo pasó del 45,3 % en 2001 al 56 % en 2011, cuando los informales dejaron de ser mayoría en el país, según un informe divulgado hoy por el Gobierno.

Pese a ese avance, Brasil aún cuenta con 44,2 millones de trabajadores en la informalidad, señaló el estudio "Síntesis de Indicadores Sociales: un análisis de las condiciones de vida de la población brasileña en 2012", del Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE).

El aumento de la formalidad fue resultado de los períodos de crecimiento económico registrados en la década pasada, que fomentaron las ofertas de empleo y el crecimiento de la renta de los trabajadores.

Tan sólo en 2011 Brasil generó 1,94 millones de nuevos empleos formales.

Con el crecimiento de la generación de empleos formales, la informalidad quedó concentrada principalmente entre los mayores de 60 años y los jóvenes entre 16 y 24 años.

De los mayores de 60 años que trabajan, el 71,7 % está en la informalidad, porcentaje que cae al 46,5 % para los menores de 24 años.

Según el IBGE, en el caso de los ancianos, muchos ya se han jubilado, pero vuelven a trabajar para sentirse activos o para complementar su renta.

"El contrato formal no es algo que los atrae debido a que ya reciben una jubilación o una pensión", según el estudio.

En el caso de los jóvenes, el alto porcentaje de informales obedece a que muchos sólo quieren un empleo para obtener experiencia y lo consiguen en áreas que demandan poca calificación.

El crecimiento de la oferta de empleo y de la escolarización de las mujeres, así como la reducción de la informalidad, hizo que el número de trabajadores domésticos en Brasil bajara de 6,2 millones en 2006 a 6,0 millones en 2011.

Los empleados domésticos representaban el 13,2 % de los trabajadores informales en 2006 y el 10,9 % el año pasado.

Debido a esa reducción subieron los salarios del sector y aumentó el tiempo que las mujeres dedican a los trabajos domésticos en su propio hogar, que pasó de 26,4 horas por semana en 2006 a 27,7 horas en 2011.

Según el estudio del IBGE, con más trabajo y menos informalidad, la renta de los trabajadores creció un 16,5 % en la última década en términos reales, es decir descontada la inflación.

El aumento de la renta fue mayor para las mujeres (22,3 %) y para los otrora informales (21,2 %).

Pese a ese avance, la renta de los negros en 2011 equivalía al 60 % de la de los blancos y la de las mujeres era el 73,3 % de la de los hombres.

De la misma forma, la concentración de la renta, uno de los principales problemas brasileños, se redujo en la última década, pero sigue siendo alta.

La renta del 20 % de los más ricos, que era el 63,7 % del total del país en 2001 se redujo al 57,7 % en 2011, mientras que la participación del 20 % más pobre pasó del 2,6 al 3,5 % en el mismo período.

Con eso, el índice de Gini, utilizado por la ONU para medir la concentración de renta, se ubicó en 2011 en 0,508 puntos, su menor nivel, y distante del récord de 0,602 alcanzado a comienzos de la década de los noventa.