Librerías, bares, centros culturales y algunas de las plazas y rincones más emblemáticos de Madrid se convirtieron el miércoles en improvisadas aulas universitarias abiertas a toda la ciudadanía.

Más de 100 profesores de la Universidad Complutense de la capital española sacaron sus clases a la calle en protesta contra los recortes y en defensa de una educación pública y de calidad.

Centenares de alumnos y curiosos desafiaron las bajas temperaturas para asistir y participar en debates de filosofía, periodismo y literatura, entre otras materias.

La Complutense, con 85.000 alumnos matriculados, es la segunda universidad más grande de España. Los profesores denuncian que el incremento en el pago de las tasas dificulta el acceso a la educación y que el presupuesto de la universidad se ha reducido en casi 200 millones de dólares en dos años, lo que hace casi imposible su funcionamiento.

El gobierno conservador aprobó en mayo una reforma educativa que, entre otras medidas, puso freno a la contratación de profesores y aumentó considerablemente el costo de las matrículas para alumnos de primer curso con el fin de ahorrar 3.000 millones de euros (3.865 millones de dólares) del gasto público en educación.