Las firmas de bolsos más históricas también se adaptan para atraer a las nuevas generaciones y, para ellas, crean nuevos mitos y reinventan sus emblemas a través de colaboraciones de diseñadores de prestigio o nuevas propuestas que potencian su imagen de exclusividad.

Loewe ha sido la última firma en seguir el camino hacia la personalización del complemento femenino por excelencia, presentando para este otoño su "Amazona Atelier", un nuevo servicio con el que diseñar su bolso emblema, nacido en 1975 "para esas mujeres que comenzaban a disfrutar de mayor poder, independencia y relevancia social".

Una propuesta que aprovecha las nuevas tecnologías para la búsqueda de nuevas clientas a las que se les ofrecen hasta 131.265 versiones de un mismo "Amazonas" y que permite a la futura usuaria, la posibilidad de combinar colores y pieles con el estampado de sus iniciales, diseñándolo vía web o a través de una aplicación para Ipad.

Sin embargo, Longchamp opta por actualizarse remozando su clásico "Le Pliage", símbolo de lo práctico entre los bolsos, cambiando el resistente nylon por la fina piel.

Aunque mantiene el concepto "origami" (de plegado) que le hizo famoso desde su nacimiento en 1993 al ofrecerse como un maxibolso que se convierte en una miniatura a base de pliegues, el modelo de la firma francesa se renueva para intentar que otros 13 millones de hombros decidan volver a colgárselos.

Otra de las firmas que ha abanderado el "renovarse o morir" ha sido la italiana Gucci. Su directora creativa, Frida Giannini, cuyo primer puesto en la empresa fue en la división de bolsos, actualizó en 2010 el modelo original del "Bamboo", creado por primera vez en 1947.

El "New Bamboo Bag" ha incorporado además de sus borlas, nuevas combinaciones que van desde su versión más clásica en piel de cerdo hasta novedades como el pitón texturizado en blanco y negro o un modelo que combina el cocodrilo con el azul y el magenta.

Además, la casa italiana también ha encontrado en otra cara joven Carlota Casiraghi, hija de Carolina de Mónaco, a su embajadora perfecta para la que ha diseñado en exclusiva toda una colección de hípica.

Pero también las casas históricas de moda han encontrado un tirón en las colaboraciones en su afán por reinventar sus creaciones más clásicas. Takashi Murakami, Stephen Sprouse y Marc Jacobs pueden sentirse orgullosos por haber dejado su huella en la reinvención que Louis Vuitton ha hecho en los últimos años de su bolso emblema, el "Speedy".

Audrey Hepburn popularizó en los sesenta este bolso, que vio la luz treinta años antes de saltar a la fama, y que ahora llega cada temporada con nuevos estampados, siendo su última renovación formal el formato bandolera.

Los grafitis de Stephen Sprouse, el estampado de cerezas de Takashi Murakami o la elegancia de Marc Jacobs han aportado un toque de renovación apto para las más jóvenes.

Mientras, la también centenaria firma Chanel, apuesta por buscar a jóvenes que se identifiquen más con el irreverente rapado de Alice Delall que con la contenida Jackie Onassis, uniendo a la rockera modelo inglesa con nuevos diseños, como el último bolso con visos de intemporalidad de la casa de la camelia: el Boy Chanel.

Karl Lagerfeld recogió los andróginos códigos que la propia Coco practicaba y se sacó de la manga, para llevarlo al hombro, el diseño de este bolso bautizándolo en honor al gran amor de Mademoiselle, el jugador de polo Boy Capel.

Una cartera que reclama convertirse en el icono para las nuevas generaciones de clientas de la "maison" que buscan identificarse, además de con Delall, con otras fieles seguidoras de los diseños de Lagerfeld como Poppy Delevigne, Rachel Bilson o Blake Lively, a quienes se les ha visto luciéndolo, con vaqueros o tacones.

El rejuvenecimiento de sus productos a través de nuevas embajadoras, muchas de la cuales van acompañadas del adjetivo "it-girl", es una tendencia a la que también se ha sumado la casa Dior.

La firma francesa renueva la imagen de su bolso insignia el "Miss Dior", con permiso del popular Gaucho y el atemporal Lady, convirtiendo a la joven actriz Mila Kunis en su nueva imagen fotografiada por Mario Sorrenti y asegurando su continuidad para la próxima temporada con J.Lawrence, la protagonista de la exitosa saga "Los Juegos del hambre".

El bolso de título real, que comparte nombre con un perfume y un zapato, surgió como un homenaje a "la excelencia, la máxima elegancia y la pasión por lo sublime" y parece haber encontrado en la compañera de reparto de Natalie Portman en "El cisne negro", imagen de la fragancia "chérie" de este icono, a su rejuvenecedora musa.

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Eduardo Bielsa.