El 60 por ciento del medio millón de pieles de serpiente pitón que se comercializan cada año termina en los mercados de moda europeos, un negocio que mueve cientos de millones de dólares y que amenaza la supervivencia de la especie.

Indonesia, con el 43 por ciento del total, y Malasia, con el 40 por ciento, son los principales países exportadores de estas epidermis, que suponen un comercio al alza en Vietnam y Laos, indica un informe publicado esta semana por la Convención Internacional sobre el Comercio de Especies Amenazadas (CITES).

Singapur desempeña un papel fundamental en este comercio como centro principal de redistribución de los cueros de pitones curtidos hasta los fabricantes, localizados principalmente en Italia, España, Francia, Suiza y Alemania, para la creación de prendas, bolsos y cinturones de diseño.

Marcas reputadas en el mundo de la moda como Prada, Louis Vuitton, Gucci, Chanel, Dior o Burberry utilizan de manera habitual la piel de pitón para sus creaciones, indica el informe.

Mientras en un pueblo de Indonesia se puede obtener unos 30 dólares (23 euros) por la epidermis de una serpiente, el producto final en una boutique de moda europea puede alcanzar los 15.000 dólares (11.600 euros).

Con este documento, la organización internacional de comercio denuncia los fallos de las legislaciones locales, las prácticas furtivas utilizadas y la extrema crueldad de un comercio que declara "insostenible".

"El informe muestra la persistencia de métodos ilegales en el comercio de piel de pitones que puede llegar a amenazar la supervivencia de la especie", resalta Alexander Kasterina, investigadora del Centro Internacional del Comercio, en la publicación.

En los cargamentos con destino a la manufactura en muchas ocasiones se mezclan, como informa la organización comercial, las pieles de pitones criadas en cautividad con las de especímenes capturados, en muchos casos, antes de alcanzar su etapa reproductiva.

No obstante, la escasa regulación a nivel internacional de este lucrativo comercio, que mueve más de 1.000 millones de dólares anuales (773 millones de euros), hace extremadamente difícil que se establezca el origen real de las piezas.

Además, la asociación denuncia que el cupo para las exportaciones de pieles impuestos por los Gobiernos locales suele ser sobrepasado como práctica habitual.

Las organizaciones protectoras de animales como "Traffic", que también participa en el citado informe, alertan de la extrema crueldad utilizada para matar a las serpientes, ya sea cortándoles la cabeza, como en Indonesia o Malasia, o inflándolas con aire comprimido, una práctica habitual en Vietnam por motivos religiosos.

Con el objetivo de buscar soluciones, la Convención Internacional sobre el Comercio de Especies Amenazadas ha propuesto endurecer las leyes en contra de los cazadores furtivos y establecer un sistema que permita el rastreo hasta la fuente original de cada piel de serpiente pitón.

El Sudeste Asiático es considerado por los grupos ecologistas internacionales como uno de los principales centros de tráfico de especies en peligro de extinción, que en su mayor parte van destinados a los laboratorios y tiendas clandestinas de China, Vietnam y Malasia.

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Noel Caballero