La Justicia argentina inició hoy el tercer juicio de la "megacausa" por delitos de lesa humanidad cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura militar, en el que, por primera vez, están acusados algunos presuntos tripulantes de los llamados "vuelos de la muerte".

Un total de 68 acusados por más de 600 delitos serán juzgados en el tercer tramo de la causa de la ESMA, el mayor centro de detención clandestina del país, por donde organizaciones de derechos humanos calculan que pasaron unas 5.000 víctimas de la represión.

Miembros de organizaciones de familiares de desaparecidos, como Madres de la Plaza de Mayo o HIJOS, así como de agrupaciones estudiantiles y a favor de los Derechos Humanos se congregaron frente a la entrada de los Tribunales Federales de Buenos Aires para celebrar el procesamiento de los represores.

Carlos Pisoni, de la organización HIJOS, subrayó la importancia de que finalmente se juzgue a los que presuntamente participaron en los llamados "vuelos de la muerte", usados por la dictadura para eliminar a sus opositores, que eran arrojados al mar desde aviones.

"A nosotros nos resulta fundamental que estén porque queremos saber dónde están nuestros desaparecidos. No sabemos dónde fueron arrojados, no sabemos dónde están sus cuerpos, tenemos presunciones pero queremos saber por parte de ellos y que nos digan la verdad", explicó Pisoni, hijo de desaparecidos en la dictadura.

Para Tati Almeida, de Madres de la Plaza de Mayo, se trata de un "día histórico" porque en este juicio no sólo se juzga a exmiembros de las Fuerzas Armadas, sino también a civiles.

"Si bien todos los juicios tienen la misma importancia se juzgue por uno o por tantos como es el caso, en este caso puntual, además se juzga también a los 'vuelos de la muerte', y a civiles. Y de ahí la importancia de esta causa", dijo Almeida.

El proceso que comienza hoy podría llegar a durar dos años, lo que ha llevado a los abogados querellantes a pedir celeridad a la Justicia para evitar que los acusados, muchos de avanzada edad, fallezcan antes de que se resuelva la causa.

"Se reclama que se apuren en estos juicios para evitar lo que llamamos la impunidad biológica, que por cuestiones de salud los imputados no sean condenados o acaben falleciendo antes de la condena", explicó uno de los abogados de la acusación, Pablo Llonto.

La segunda fase de esta "megacausa", que se compone de nueve procesos judiciales por crímenes cometidos en la cárcel clandestina, concluyó en octubre de 2011 con 16 condenados tras escuchar a unos 180 testigos.