Cádiz exhibe a partir de hoy su pasado fenicio sacando a la luz piezas de reciente localización o que han permanecido ocultas al público, en una muestra que revela nuevos detalles de la vida social, industrial o religiosa de este asentamiento que ocupó la zona de los siglos IX al VI a.C..

Ajuares funerarios, jarros y vasijas, sellos de barro, una aguja de hueso o máscaras funerarias son algunos de los objetos que a partir de ahora se muestran en cinco vitrinas que el Museo de Cádiz ha instalado en la Sala Fenicia, que alberga las "joyas" de su colección permanente, los dos sarcófagos antropoides femenino y masculino.

Estas dos piezas, rodeadas ya de otros restos fenicios, estarán a partir de ahora acompañadas de una nueva colección de objetos fenicios que muestra cómo la historia sigue hablando bajo el suelo de la antigua Gadir.

Así, algunas de las nuevas piezas de la exposición han sido localizadas durante los últimos años en Cádiz y otros puntos de la bahía, en excavaciones que han revelado nuevos datos sobre los primeros momentos de la colonización fenicia del territorio y el origen, emplazamiento o antigüedad de Gadir, principal colonia en el extremo occidental del mundo entonces conocido.

Por ejemplo, está el asentamiento urbano fenicio descubierto hace casi una década durante unas obras para rehabilitar en el antiguo Teatro Cómico de Cádiz, bajo cuyo suelo fue hallado un asentamiento urbano en el que se han encontrado diversos restos, entre ellos un esqueleto, que han confirmado que la ocupación de este espacio desde momentos anteriores al siglo IX a.C..

Restos de esta reciente excavación, que ha confirmado el emplazamiento del viejo Gadir en el punto más elevado de la antigua isla de Erytheia, muy cerca de la torre Tavira, forman parte del área de la exposición dedicada a recorrer los asentamientos urbanos o industriales fenicios.

De este yacimiento se expone el conjunto de improntas de sellos en barro localizados en el horno de una vivienda, donde se quemaron los documentos a los que pertenecieron como garantes de su autenticidad y blindado del contenido.

También un jarro de boca de seta, destinado a contener aceites o ungüentos, con decoración pintada a la almagra en el asa y borde plano, varias ampollas, una aguja de hueso para tejer esparto y algunos grafitos sobre paredes de ánforas y otras vasijas.

Otra vitrina muestra tres vasijas de almacenamiento decoradas a bandas y utilizadas en las viviendas o zonas industriales fenicias, una de las cuales fue reutilizada como urna para depositar las cenizas de un muerto.

Dos de ellas proceden del cerro del Castillo de Chiclana, otro de los yacimientos fenicios localizados recientemente y que han servido para apoyar la interpretación de Gadir como un asentamiento plurinuclear en torno a la bahía con áreas religiosas, de habitación e industriales en el Templo de Melqart en Sancti Petri, zonas industriales en San Fernando, Puerto de Santa María y Cádiz, y asentamientos urbanos en el propio Cádiz, Doña Blanca o Cerro del Castillo.

Este hecho explica, según los estudiosos, que los griegos y los romanos se refieran a este asentamiento con topónimos en plural, como Ta Gadeira o Gades.

Otros espacios de la muestra se dedican al mundo funerario, para exhibir el ajuar del sarcófago femenino, compuesto por un escarabeo, varios colgantes pequeños pertenecientes a una pulsera con forma de ureus, amuletos en forma de cobra de carácter protector y unas pestañas de bronce que pertenecerían a la máscara que cubriría el rostro de la difunta.