La hora de la verdad sobre los efectos que pueden tener las interrogantes que hay entorno a la utilización de substancias prohibidas por parte de los expeloteros Barry Bonds, Roger Clemens y el dominicano Sammy Sosa llegó al ser colocados por primera vez en la lista de los 37 candidatos al Salón de la Fama para la Clase del 2013.

Sin duda, la votación se convertirá en un referéndum sobre la era de los esteroides en Grandes Ligas y como son vistos los logros deportivos que consiguieron las tres exestrellas.

Se espera que más 600 miembros de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Estados Unidos votarán hasta el próximo mes sobre sus preferencias de los nuevos candidatos al recinto sagrado, donde están los legendarios del deporte pasatiempo nacional.

Los candidatos necesitan al menos un 75 por ciento de los votos para ser exaltados, y los resultados serán anunciados el próximo 9 de enero.

Bonds es el máximo jonronero en la historia de las mayores, con 762 cuadrangulares, y ganó siete premios al Jugador Más Valioso (MVP) mientras jugó con los Piratas de Pittsburgh y los Gigantes de San Francisco.

Clemens consiguió siete veces el premio Cy Young y Sosa también brilló al conseguir 609 jonrones y protagonizó un gran duelo con otro extoletero de las mayores Mark McGwire, que hasta el momento ha sido rechazado por su admisión de haber consumido sustancias prohibidas como profesional.

Los votantes tendrán que decidir si las acusaciones de uso de drogas que penden sobre los tres deben mantenerlos fuera del recinto de Cooperstown.

Craig Biggio, Mike Piazza y Curt Schilling también están entre los 24 candidatos que aparecen por primera vez en la papeleta. Jack Morris, Jeff Bagwell y Tim Raines destacan entre los aspirantes que han aparecido antes en la lista.

La próxima elección seguramente derivará en la discusión más candente en torno del Salón de la Fama desde que Pete Rose, poseedor del récord de hits en las mayores, fue excluido permanentemente de la lista de candidatos por sus problemas de apuestas.

Aunque muchos siguen afirmando que Rose debería ser entronizado en Cooperstown, la discusión ha perdido relevancia, pues con las reglas actuales no hay ya forma de que pueda tomársele en cuenta.

Con todo, la papeleta incluye a algunos de los peloteros más famosos y con mejores estadísticas en la historia.

Bonds, Clemens y Sosa lograron números espectaculares, pero sus proezas quedaron empañadas por las acusaciones de que consumieron sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento en el diamante.

Además su llegada a la lista se da cuando se hay una nueva corriente dentro del béisbol profesional que trata de alejarse de la sombra del dopaje.

Lo anterior significa que tal vez el asunto del dopaje tenga más relevancia en la figura de los exprofesionales que los logros conseguidos en el campo.

Bonds fue el mejor toletero de su generación y Clemens es noveno de la historia, con 354 triunfos como profesional en su trabajo desde el montículo, mientras que Sosa es octavo de la lista de los mejores jonroneros.

Los aficionados, peloteros y miembros del Salón de la Fama han debatido el asunto de si las estrellas que supuestamente aprovecharon las drogas para mejorar sus logros deben unirse al recinto.

Quienes se oponen a ello señalan que los tramposos nunca deben recibir el máximo honor individual del béisbol.

Otros opinan lo contrario, al considerar que el uso de drogas indebidas fue casi la norma en las décadas de 1980, 90 y comienzos de este siglo, y que por lo tanto no debe ser un elemento de descalificación para los candidatos.

Lo que está claro es que si las votaciones recientes para el Salón de la Fama constituyen una referencia objetiva, hay pocas probabilidades de que Bonds, Clemens y Sosa puedan llegar al Salón de la Fama.

McGwire es décimo en la lista de los mejores jonroneros de la historia, con 583, pero nunca ha recibido siquiera el 24 por ciento de los votos, en sus seis intentos.

"Big Mac", como se le conocía a McGwire en su época de jugador y recientemente fichado como entrenador de bateo de Los Ángeles Dodgers, se apoderó del récord del legendario Roger Maris en 1998, cuando pegó 70 vuelacercas y superó a Sosa en un duelo memorable. Bonds rebasó después esa marca.

En años recientes, McGwire ha admitido que consumió esteroides y hormona del crecimiento humano, lo que hace todavía más difícil que pueda llegar algún día al Salón de la Fama.

Otro ejemplo, es el cubano Rafael Palmeiro figura entre apenas cuatro jugadores que ostentan 500 vuelacercas y 3.000 imparables, pero no ha recibido más del 12,6 por ciento de los votos en los dos años que lleva en la lista de los candidatos.

En 2005, Palmeiro fue suspendido por 10 días tras dar positivo en un análisis antidopaje después de haber negado bajo juramento ante el Congreso de Estados Unidos que "nunca, nunca" había tomado sustancias prohibidas.

La justificación dada por Palmeiro al resultado positivo fue que obedeció a unas vitaminas que le suministró su compañero, el dominicano Miguel Tejada, cuando ambos estaban en los Orioles de Baltimore.

Biggio superó la marca de los 3.000 imparables, lo que suele considerarse un pasaje automático para Cooperstown, y pasó toda su carrera en los Astros de Houston, siendo uno de los candidatos más firmes a que pueda ser consagrado.

Schilling tuvo una marca de 216-146 y conquistó tres títulos de la Serie Mundial, incluida la del 2004 en la que se sobrepuso a una lesión, para que los Medias Rojas de Boston se coronaran por primera vez desde 1918.

La imagen de la media de Schilling, ensangrentada por los puntos de sutura en la Serie de Campeonato, se convirtió en un icono de la fase final del béisbol de las Grandes Ligas.