El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó hoy el atentado de Damasco en el que murieron más de una treintena de personas y exigió el fin de la espiral de violencia que permita una solución política a la crisis en Siria.

"El secretario general condena en los términos más enérgicos los atentados terroristas de esta mañana en Damasco y recuerda que nada justifica atentar contra la población civil", afirmó la oficina del portavoz de la ONU en un comunicado.

El máximo responsable de la ONU reiteró que este tipo de ataques son "inaceptables" y ponen de manifiesto la "urgencia" de frenar la "espiral de violencia" y la necesidad de avanzar hacia una solución política que respete las aspiraciones legítimas del pueblo sirio.

Al menos 34 personas murieron hoy y 83 resultaron heridas por una serie de explosiones en el suburbio de Yarmana, en el sureste de Damasco, informaron fuentes del Ministerio sirio del Interior, que no descartaron que la cifra de víctimas mortales aumente.

Yarmana, situado a seis kilómetros de Damasco, ha sido escenario frecuente de atentados desde el inicio de la rebelión, donde se han registrado al menos diez explosiones, el último el pasado 19 de noviembre cuando murieron ocho personas.

La violencia se ha recrudecido en Siria en medio de la parálisis de los esfuerzos mediadores, que no han logrado poner fin a un conflicto que comenzó en marzo de 2011 y que ha derivado en una guerra civil.