En una semana crucial para el fútbol brasileño, la FIFA y los organizadores del Mundial de 2014 intentan exhibir una buena relación y que todos trabajan para que el país esté listo para el torneo.

La FIFA está en Brasil para terminar su inspección de las ciudades sedes y supervisar el sorteo del sábado para la Copa Confederaciones del próximo año.

El miércoles también hay una reunión del comité organizador local.

Las actividades se producen en momentos difíciles. La selección brasileña se quedó sin técnico por el despido de Mano Menezes en medio de disputas internas en la federación, un miembro local del comité ejecutivo de la FIFA fue blanco de un operativo policiaco, y algunos proyectos de la Copa del Mundo fueron eliminados de la lista de obras de infraestructura planificadas por el gobierno.