El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien hace pocas semanas parecía navegar sin obstáculos hacia su reelección, repentinamente parece vulnerable en momentos en que el país se prepara para ir a las urnas en enero.

El regreso político el martes de una popular ex ministra de Relaciones Exteriores, combinado con la selección por parte del gobernante Partido Likud de una particular lista de candidatos de línea dura, ha suscitado de pronto dudas sobre las posibilidades de Netanyahu.

Ansiosos de retratar a Netanyahu como un extremista, partidos opositores ven una oportunidad de armar un desafío formidable al líder israelí.

Expulsar a Netanyahu del cargo sigue siendo una tarea tremenda, pero el regreso de Tzipi Livni, quien fue ministra de Relaciones Exteriores de Israel y jefa de las negociaciones de paz de 2006 a 2009, inyectó un nombre muy conocido a la que ha sido una contienda carente de brillo. Livni, muy respetada internacionalmente, inmediatamente apuntó a lo que calificó como un "vacío de liderazgo" y prometió un impulso enérgico por la paz con los palestinos.

"Vine a luchar por la paz", señaló. "Y no voy a permitir que nadie convierta 'paz' en una mala palabra".

Durante los casi cuatro años de Netanyahu en el cargo, los esfuerzos de paz con los palestinos han permanecido congelados.

Los palestinos rehúsan reanudar las negociaciones a menos que Israel deje de construir asentamientos en Cisjordania y el este de Jerusalén, áreas ocupadas que los palestinos reclaman para un Estado independiente.

Netanyahu culpa a los palestinos del estancamiento. El primer ministro impuso un congelamiento parcial en la construcción de asentamientos judíos al comienzo de su período en el cargo, lo que llevó a un breve intento de reanudar las negociaciones. Pero Netanyahu se negó a extender la paralización de construcciones, y las pláticas colapsaron rápidamente. El dice que se deberían reanudar sin ninguna precondición.

La paralización ha empujado al presidente palestino Mahmoud Abbas a dirigirse esta semana a la Organización de las Naciones Unidas para repotenciar la misión de observador palestina al estatus de "Estado no miembro". Se espera que la Asamblea General apruebe la solicitud.

Los palestinos creen que el apoyo internacional, aunque en gran medida simbólico, apuntalará su posición si se reanudan las negociaciones. Israel, respaldado por Estados Unidos, se opone a ese intento y ha estado cabildeando ferozmente con sus aliados para que se opongan, diciendo que todas las diferencias deben ser resueltas a través de negociaciones. En un escollo para Netanyahu, Francia anunció el martes que votaría a favor de los palestinos.

En un momento en que no existen negociaciones con el gobierno de Abbas — el cual cuenta con el respaldo de occidente_, Israel abrió esta semana un diálogo indirecto con el adversario de Abbas, el movimiento islámico rebelde Hamas, como parte de un cese al fuego que terminó una ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza la semana pasada. Israel considera un grupo terrorista a Hamas, grupo que tomó el control de Gaza hace cinco años.

"Todo está patas arriba: un gobierno que negocia con terroristas y congela todo diálogo con aquellos que trabajan para prevenir ataques", dijo Livni.

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Los periodistas de la Associated Press Tia Goldenberg y Daniel Estrin contribuyeron a este reporte.