El gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, expresó hoy su temor por la posibilidad de que la crisis de deuda en la eurozona empeore y por sus posibles efectos en la economía del Reino Unido.

En una comparecencia ante la comisión parlamentaria del Tesoro, King señaló que la crisis en los países de la zona euro es el principal obstáculo para la recuperación británica y opinó que la situación no tiene visos de mejorar.

"Cuanto más dure el problema, mayor tendrá que ser el ajuste", afirmó, y recordó que el endeudamiento aumentará mientras los países del sur de Europa intentan aplicar reformas estructurales para reducir su déficit y recuperar competitividad.

King, que en junio será sustituido por el canadiense Mark Carney, admitió que también la ralentización de las economías de Estados Unidos y China perjudicará la economía del Reino Unido.

Tras hablar en privado con colegas estadounidenses, el gobernador expresó sus dudas de que la recuperación de Estados Unidos sea sostenible.

El responsable del banco central inglés, que hace unos días vaticinó que la economía británica no volverá a niveles precrisis hasta al menos 2015, indicó que la capacidad de esta institución para estimular la economía cada vez se verá más limitada.

El Banco de Inglaterra ha invertido ya 375.000 millones de libras (463.000 millones de euros) en la compra de activos públicos y privados para incentivar el mercado de crédito y el consumo.

Sobre su sucesor, anunciado el lunes por el Gobierno, King dijo que tendrá una ardua tarea ya que, además de supervisar el sistema financiero, estará a cargo de decidir cuándo subir los tipos de interés en el Reino Unido, actualmente en el mínimo histórico del 0,5 por ciento.

En todo caso, aseguró que la institución estará "en buenas manos" con Carney, en la actualidad gobernador del Banco Central de Canadá y designado por el ministro de Economía, George Osborne, contra pronóstico frente al candidato británico favorito, Paul Tucker.