El gobierno del presidente Barack Obama se negó a calificar a China como un país manipulador de divisas, alegando que Beijing ha permitido que su moneda aumente casi un 10% de su valor frente al dólar desde junio de 2010.

Sin embargo, el gobierno dijo que el yuan sigue "significativamente subvaluado" e instó a China a seguir avanzando.

Los fabricantes estadounidenses sostienen que China ha manipulado su moneda para obtener ventajas comerciales. Un yuan más débil hace que los productos chinos se abaraten para los consumidores del resto del mundo y que los bienes estadounidenses y de otros países sean más caros en China.

Durante la pasada campaña presidencial estadounidense, el entonces candidato republicano Mitt Romney había prometido calificar a China de manipulador de divisas en caso de llegar a la Casa Blanca.

El gobierno de Obama ha argumentado que ponerle tal etiqueta implica el riesgo de que China tome represalias que perjudicarían a los exportadores estadounidenses.