Las audiencias previstas para esta semana en el caso del soldado estadounidense Bradley Manning, acusado de filtrar miles de documentos a WikiLeaks, comienzan hoy en el tribunal de la base militar de Fort Meade (Maryland), donde se espera que testifique por primera vez desde 2010.

Sus abogados han argumentado que Manning fue ilegalmente castigado durante su confinamiento de casi nueve meses en una celda de la base militar de Quantico (Virginia), donde Manning estuvo encarcelado tras ser detenido en Irak en 2010.

En julio de este año presentaron una moción para que se le retiraran todos los cargos, algo que formará parte de las audiencias que se inician hoy.

Las audiencias, previstas en principio para el pasado mes de octubre y pospuestas por la llegada del huracán "Sandy", se prolongarán hasta el domingo.

Se espera que en esta ocasión defensores del soldado se reúnan a las puertas de la base militar de Fort Meade, a las afueras de Washington, para expresar su apoyo.

El abogado de Manning, David Coombs, ha señalado que el soldado durante su estancia en Quantico tuvo que estar desnudo delante de los guardias fuera de la celda, se le prohibió realizar ejercicio físico y fue obligado a responder verbalmente cada cinco minutos para asegurar que no trataba de suicidarse, entre otras órdenes vejatorias.

Posteriormente en abril 2011, el joven soldado fue trasladado a la prisión de la base Fort Leavenworth (Kansas), donde se han suavizado las condiciones de su detención.

Coombs aseguró en su blog que la situación de Manning en Fort Leavenworth han "mejorado" y ya no están bajo las "duras" condiciones de antes del juicio.

Por su parte, el Pentágono ha mantenido que Manning fue custodiado de acuerdo con las normas que se aplican a los detenidos de máxima seguridad y que su estatus era el de "prevención de heridas".

Manning, de 24 años, está acusado de transferir miles de documentos clasificados a la red de WikiLeaks, fundada por el australiano Julian Assange.

Entre los 22 cargos contra Manning el más grave es el de ayudar al enemigo.

Además figuran el de colaboración con el enemigo, el de robo de bienes públicos y documentos, la difusión de información relativa a la defensa y la violación del reglamento del programa de seguridad de información de las Fuerzas Armadas, por los que podría ser condenado a cadena perpetua.