El agente de Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), Carlos Argüello, consideró hoy que Colombia, al analizar su retirada del pacto por el cual reconoce la jurisdicción de ese tribunal, "no quiere una solución pacífica" con Managua sobre el litigio por la frontera marítima en el Caribe.

El Gobierno de Colombia analiza la retirada del país del llamado Pacto de Bogotá por su desacuerdo con un fallo de la CIJ del pasado día 19, que otorgó a Nicaragua una amplia franja marina en el Caribe, una sentencia en la que Bogotá ha identificado "inconsistencias y vacíos jurídicos".

"Colombia lo que está diciendo en estos momentos es: no queremos tener la posibilidad de una solución pacífica con Nicaragua", afirmó Argüello, también embajador nicaragüense en Holanda, en declaraciones al Canal 4, afín al Gobierno sandinista del presidente Daniel Ortega.

Argüello afirmó que "Colombia va a pagar muy alto" un eventual incumplimiento del fallo, y añadió que "Nicaragua tiene una serie de alternativas en caso" de que eso ocurra, entre ellas recurrir ante la comunidad internacional o incluso al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El diplomático argumentó que para hacer efectiva la renuncia del Pacto de Bogotá (1948) Colombia requiere un procedimiento que dura un año, período en el que puede ser denunciado por otros países.

"Toda la comunidad internacional va a estar en contra de Colombia, incluso todos los países americanos", opinó.

Recordó que en la CIJ existen varios juicios pendientes que involucran a países de América Latina, entre ellos otro de Colombia con Ecuador, Argentina y Uruguay, y Chile con Perú.

"Imagínese que Colombia tiene un juicio en la Corte con Ecuador, entonces, cómo va a estar Colombia con esa actitud cuando tiene otro juicio. Chile y Perú tienen otro juicio con la Corte, entonces, cómo un país importante de América Latina va a estar haciendo esto", se preguntó.

Asimismo, acusó de "cinismo" a quienes señalan que la sentencia emitida el pasado día 19 por la CIJ tiene "errores y omisiones", y recordó que los 15 jueces del tribunal internacional, incluido el "juez ad hoc" nombrado por Colombia, votó a favor de ese fallo.

"¡Qué Colombia diga que fue una sentencia injusta!, francamente no tiene nombre!", remarcó.

Argüello argumentó que el fallo no trajo ninguna sorpresa porque era previsible llegar "a la conclusión de que un territorio chiquito como (es la isla colombiana de) San Andrés, con 42 kilómetros cuadrados, (no) nos iba a quitar todo el espacio marítimo" en el Caribe.

"Ningún abogado internacional que lea esa sentencia va a decir que esto es una barbaridad o que es algo nunca visto", razonó.

Su impresión, dijo, es que "tienen mal informado y asesorado" al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, quien cuando "recapacite va a saber que lo único que les queda a ellos es cumplir la sentencia".

Adelantó que Nicaragua esperará un poco para "llegar a acuerdos con algunos países vecinos" sobre sus nuevos límites en el Caribe, porque "la Corte incluso dejó la posibilidad abierta de que nuestro espacio marítimo vaya más allá de las 200 millas" que le fueron adjudicadas con el fallo.

La CIJ dejó en manos de Colombia siete cayos del archipiélago de San Andrés, cuyas islas mayores ya se habían concedido a este país en 2007, y otorgó a Nicaragua una franja marina en esa zona que Bogotá calcula en unos 70.000 kilómetros cuadrados y Managua en más de 90.000 kilómetros cuadrados.