El presidente islamista de Egipto dijo el lunes a los jueces máximos de la nación que actuó en su derecho como única fuente de legislación de la nación al haber emitido una serie de decretos con los que se otorgó poderes amplios, informó su portavoz.

En declaraciones a los reporteros, Yasser Alí agregó que el presidente Mohamed Morsi aseguró a los jueces que los decretos no "infringen" el poder judicial de ninguna manera.

Lo dicho por Alí indica que Morsi está determinado a no ceder ni a renunciar a las reformas constitucionales que anunció el jueves. Su postura parece dibujar el campo para un enfrentamiento prolongado con la oposición.

Los enfrentamientos violentos entre opositores y partidarios de Morsi ya han arrasado partes del país desde el viernes. Ambas partes planean manifestaciones multitudinarias el martes en El Cairo.

Los decretos de Morsi lo colocaron por encima de cualquier control, incluso el de los tribunales, y dan la misma protección a los dos cuerpos dominados por sus aliados islámicos: una comisión que redacta una nueva constitución y la cámara alta del Parlamento, inefectiva en su mayoría.

La Asamblea del Pueblo — la cámara baja, más poderosa — fue disuelta en junio por sentencia judicial, con lo que la autoridad legislativa recaía primero en manos de los militares que gobernaban entonces, pero Morsi la asumió en agosto después de que él ordenó el retiro de los dos principales generales del ejército.

Los decretos de Morsi evitaron que la asamblea constituyente y la cámara alta sufrieran el mismo destino de la Asamblea del Pueblo. Varios tribunales que pusieron en duda la base legal de su creación estaban por emitir veredictos para desmantelarlas.

Morsi, quien en junio se volvió el primer presidente de Egipto elegido libremente, dijo a su primer ministro y a los jefes de seguridad que sus decretos buscan "poner fin al período de transición tan pronto como sea posible", según Alí.

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La periodista de The Associated Press Maggie Michael contribuyó a este despacho.