El presidente egipcio, Mohamed Mursi, tiene programado hoy reunirse el jefe del Consejo Superior de Justicia y del Tribunal de Apelación, Mohamed Metuali, para analizar la crisis desatada en el país tras la declaración constitucional por la que blindó sus poderes.

Con esta cita, Mursi pretende conocer la opinión de los jueces sobre ese decreto, que ha desencadenado una huelga indefinida en gran parte de la magistratura.

Mediante la declaración constitucional que emitió el jueves pasado, Mursi se blindó ante la Justicia y declaró sus decisiones "inapelables".

Hace dos días, el Colegio de Jueces, la asociación de la magistratura en Egipto, decidió suspender el trabajo en todos los tribunales y fiscalías del país, en protesta por esa medida.

Asimismo, el Consejo Superior de Justicia, máximo órgano de gobierno de la judicatura, ha calificado de "agresión sin precedentes contra la independencia del poder judicial" la declaración constitucional.

Aun así, el Consejo ha solicitado a los jueces y fiscales que continúen en sus puestos de trabajo por el interés de la población.

En un intento de calmar los ánimos, la Presidencia egipcia insistió ayer en que la declaración constitucional es temporal y que no pretende concentrar poderes, al tiempo que hizo un llamamiento a las distintas fuerzas políticas para lograr un consenso sobre la Constitución.

Anoche, un adolescente de 15 años, seguidor de los Hermanos Musulmanes, falleció y otras sesenta resultaron heridas durante el asalto a una sede de la cofradía islámica en el norte de El Cairo.

Según el Partido Libertad y Justicia (PLJ), grupo político de la Hermandad, en la que militaba Mursi antes de convertirse en presidente, el joven Islam Fathi Masud murió durante un ataque de "baltaguiya" (matones) contra un edificio de los Hermanos Musulmanes en Damanhur, en medio de la ausencia total de policía.

Las sedes de la Hermandad han sido objetivo de asaltos desde el jueves pasado, mientras que los opositores al presidente mantienen una acampada en la plaza cairota de Tahrir, cuyas inmediaciones han sido escenario de choques entre manifestantes y la policía, en protesta por el decreto.