El líder del movimiento rebelde del oeste de la República Democrática del Congo M23, Jean-Marie Runiga, afirmó que está dispuesto a mantener el diálogo con el presidente del país, Joseph Kabila, pero no a abandonar su bastión de Goma.

"Estamos satisfechos de haber comenzado este fin de semana a negociar con el presidente. Pero no vamos a abandonar Goma. Al contrario, vamos a restablecer la seguridad y la autoridad en la ciudad y en la región", aseguró Runiga en una entrevista que hoy publica el diario francés "Le Figaro".

El líder rebelde explicó que en otras regiones del país "movimientos rebeldes que durante mucho tiempo fueron reprimidos por Kabila" se han levantado, como en el centro.

"No damos un paso atrás y esperamos para ver si Joseph Kabila escucha nuestras reivindicaciones y respeta su palabra", agregó.

Para Runiga, el problema surgió cuando los soldados originarios del oeste del país eran trasladados a otras regiones, donde "eran masacrados" sin que el Gobierno "hiciera nada para encontrar a los culpables".

Además, agregó que "la República Democrática del Congo tiene un auténtico problema de Gobierno y de lucha contra la corrupción" y que los ciudadanos "están hartos de ver cómo desaparece el dinero de las arcas del Estado que va a los bolsillos del Gobierno" y no "a mejorar sus condiciones de vida".

Runiga negó que su movimiento reciba apoyo de la vecina Ruanda ni de Uganda.

"Nuestra revolución es congoleña, dirigida por congoleños para el pueblo congoleño. Los países vecinos no tiene nada que ver en esto. No actúan bajo cuerda, como pretende un informe de la ONU", señaló.

"La única ayuda que nos da Kigali es dejarnos existir, no acabar con nuestro movimiento. Pero el presidente ruandés, Paul Kagamé, no nos proporciona ningún arma", aseguró.

Agregó que no necesitan ese armamento, porque los miembros del M23 son antiguos militares del Ejército regular congoleño que desertaron con sus armas.

Con eso y con lo que han logrado arrebatar a los militares leales durante el conflicto, tienen para "ganar cada día terreno y rechazar los asaltos del Ejército congolés".