Argentina se opone a pagar una deuda multimillonaria a ciertos acreedores, como le conminó un juez federal de Nueva York, y se disponía a apelar el lunes con la esperanza de evitar un demoledor impago de su deuda soberana.

El juez Thomas Griesa falló que el gobierno de la presidenta argentina Cristina Fernández debe pagar 1.300 millones de dólares a ciertos fondos de inversión, que el gobierno de la nación sudamericana llama "fondos buitres", para el 15 de diciembre, incluso si apela el fallo.

Si Argentina paga a los demandantes, los abogados de otros tenedores de bonos en mora, por más de 11.000 millones de dólares, exigirán de inmediato su dinero.

Si Buenos Aires se niega, el juez dijo que el Bank of New York Mellon debe congelar los pagos que la Argentina abona hasta ahora a un grupo mucho mayor cuyos bonos fueron devaluados en 2005 y 2010. Ese grupo tiene más de 20.000 millones de dólares en bonos devaluados.

El lunes, el valor de los bonos argentinos devaluados bajó en Nueva York y el costo del seguro contra su posible bancarrota aumentó un 51% el viernes, según la empresa Factset.

El seguro — llamado en el lenguaje internacional mercantil credit default swaps — refleja ahora un 75% de probabilidades de que Argentina dejará de pagar sus obligaciones antes de un año, dijo el lunes el diario argentino El Cronista.

Empero, el ministro de Economía Hernán Lorenzino dijo al diario progubernamental Página 12 que en su apelación Argentina esgrimirá los mismos argumentos de antes — que el fallo pone en peligro el sistema financiero de Estados Unidos, así como la capacidad de todo gobierno para rescatar a su pueblo de una crisis económica_, aunque todos ellos fueron rechazados ya por el juez Griesa.

Esos mismos argumentos fueron esgrimidos por la Reserva Federal de Estados Unidos, la Clearing House, grupo que aglutina los mayores bancos comerciales del mundo, y otros intereses que tienen 20.000 millones de dólares en deuda argentina devaluada, y Griesa rechazó todos ellos.

De ser confirmado el fallo, el gobierno argentino tendría que pagar casi 5.500 millones de dólares en diciembre, más del 10% de las reservas que tiene el país en moneda extranjera.

"No pagaremos deudas a costa del hambre y la exclusión de millones de argentinos generando más pobreza y aumento de la conflictividad social para que el país pueda y vuelva (a) explotar", dijo Fernández este mes cuando inauguró una fábrica. El gobierno argentino no ofreció el lunes comentarios al respecto.

"No pagaremos a costa de que cada vez más argentinos vean postergado su acceso a la educación, la salud, la vivienda, el empleo decente", agregó.

"Sabemos que nuestra deuda es un problema central, pero no pagaremos de cualquier modo. No se trata de ideologías, no se trata de capricho, de temeridad, verborragia, inflexibilidad o cómo quieran llamarlo, se trata de una fría y racional lectura de los números y de la economía; se trata de asumir con realismo lo que la situación indica", insistió la mandataria.