La Unión Africana (UA) urgió hoy a los rebeldes congoleños del M23 acatar las decisiones de la cumbre africana celebrada ayer en Kampala, que exigió el cese de la violencia y estableció un proceso para solucionar el conflicto.

En un comunicado emitido desde la sede del organismo continental en Adis Abeba, la presidenta de la Comisión de la UA, Nkosazana Dlamini Zuma, instó al Movimiento M23 a "dar inmediatamente los pasos que se esperan de él en línea con las decisiones de Kampala".

Zuma también valoró "el compromiso del Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) para escuchar, evaluar y resolver cualquier queja legítima del M23", y pidió a la ONU "todo el apoyo necesario" para llevar a buen término el plan acordado en Kampala.

Además, la jefa de la Comisión de la UA reiteró su "honda preocupación por el empeoramiento de la situación humanitaria sobre el terreno y los abusos cometidos contra la población civil".

En ese sentido, Zuma instó a las partes del conflicto en el este de la RDC, donde miles de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares, a "garantizar el acceso sin trabas" de las agencias de ayuda humanitaria.

Los líderes de la Conferencia Internacional de la Región de los Grandes Lagos (ICGLR), que celebraron una reunión de emergencia este sábado en Kampala, trazaron un proceso que debería cumplirse en un plazo de dos semanas.

Así, la cumbre pidió a los insurgentes que "detengan todas las actividades" y se retiren de la estratégica ciudad de Goma -capital de la provincia de Kivu del Norte, fronteriza con Ruanda y rica en recursos minerales-, que fue tomada el pasado martes.

Según el plan del bloque regional, la Misión de la ONU en la RDC (MONUSCO) tendría que garantizar la seguridad en las "zonas neutrales" entre Goma y los territorios ocupados por la insurgencia.

El M23 lo forman soldados congoleños amotinados y supuestamente fieles al rebelde Bosco Ntaganda, buscado por la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra y contra la humanidad.

Ntaganda se integró hace dos años en las fuerzas de la RDC al contribuir a la pacificación de Kivu del Norte tras ayudar a detener, en 2009, a Laurent Nkunda, antiguo señor de la guerra y general del Ejército.

Los rebeldes se sublevaron el pasado mes de abril para protestar por la pérdida de poder impuesta por el Gobierno a su líder, y renegociar el acuerdo del 23 de marzo de 2009, que da nombre al grupo y supuso su inserción en el Ejército.

La RDC está inmersa todavía en un frágil proceso de paz tras la segunda guerra del Congo (1998-2003), que implicó a varios países africanos, y tiene desplegada la mayor misión de la ONU.