Las obras minuciosas y detallistas de Giulio Clovio, un miniaturista del Renacimiento cuyo arte era tan refinado que llegó a ser conocido como el "Miguel Angel de la miniatura", protagonizan una exposición en Zagreb con la que se quiere reivindicar la figura de este artista.

"Con el pincel hace tantos detalles fascinantes que apenas se los puede percibir con el ojo". Así describían sus contemporáneos a este artista.

Pese a su fama y a que sus obras se exponen en varios museos del mundo, nunca se había organizado una muestra dedicada a su obra, una laguna que ha cubierto ahora la Galería Palacio de Klovic, de Zagreb.

El público podrá admirar hasta el 20 de enero una treintena de sus piezas, incluidos códices iluminados, dibujos, cuadros de gabinete, grabados e incluso algunas obras cuya autoría no está probada.

Aunque nacido en la hoy Croacia como Julije Klovic (1498-1578), el pintor vivió en Italia y fue admirado en las cortes europeas, especialmente en España.

Su precisión y detallismo fue tal que sin las reproducciones facsímil aumentadas diez veces que se exponen junto a los originales, pasarían desapercibidos el sinfín de los detalles pintados.

Un ejemplo es "Jesús ante la tumba de Lázaro", una composición de 4,5 x 7 centímetros en la que Clovio reflejó minuciosamente los detalles del paisaje y los rostros de una muchedumbre que rodea a la figura de Jesucristo.

Casi todas su obras se conservan fuera de Croacia, por lo que la exposición se ha nutrido de préstamos de instituciones como el Louvre, el British Museum, la Galería Uffizi de Florencia o la colección real británica del Castillo de Windsor.

Clovio fue al mismo tiempo el último gran maestro iluminador en una época en la que la imprenta fue imponiendo su dominio frente al trabajo manual.

Además, el artista ayudó a establecerse a un entonces joven pintor llamado Doménikos Theotokópoulos, conocido como El Greco, que llegó a retratar al maestro con el "Libro de horas de los Farnesio" en sus manos.

Esta es la obra maestra de Clovio, con 28 miniaturas extraordinarias en las que trabajó durante nueve años y cuyo original, custodiado en Nueva York, no figura en esta exposición, aunque sí un facsímil excelente.

En otro cuadro conocido como "La purificación del templo", El Greco pintó a Clovio junto a Miguel Angel, Tiziano y Rafael.

"El valor de esta exposición, además de reunir por primera vez aunque sea solo una porción de sus obras, es que varias se exponen por primera vez al público", explicó a Efe la experta Valerija Macan Lukavecki, una de las organizadoras de la muestra.

Entre ellas se cuentan el Misal Colonna o los préstamos provenientes del Castillo de Windsor, a los que el público no tiene normalmente acceso.

Citando a la historiadora de arte española Almudena Pérez de Tudela, Lukavecki aseguró que varias fuentes históricas demuestran la gran influencia de Clovio es la corte de Felipe II.

Existe, por ejemplo, una carta en la que Clovio se disculpa ante el rey español por ser demasiado anciano y no poder responder a su invitación para trabajar en el Monasterio de El Escorial, y en la que promete aportar varias miniaturas, que fueron luego modelo para los artistas que trabajaron en ese edificio.

"Hay una serie de documentos que testimonian que cuando la nobleza de la hoy Italia quería conseguir algo en la corte española, mandaba primero de regalo una miniatura de Clovio", aseguró Lukavecki.

Por problemas de organización no ha sido posible contar en la muestra con obras de Clovijo que se conservan en España, como un "Cristo resucitado", de una colección privada de Valencia, y la "Sagrada familia con Santa Isabel y San Juan", de la Fundación Lázaro Galdiano de Madrid, lamentó la experta. Vesna Bernardic