Una veintena de tiendas de campaña instaladas en el centro de la plaza Tahrir de El Cairo mantienen esta mañana la protesta contra el presidente egipcio, Mohamed Mursi, que ayer sacó a miles de egipcios a las calles del país.

Los manifestantes protestan por la decisión de Mursi de blindar sus poderes ante la Justicia, gracias a una declaración constitucional promulgada el jueves por la que declara todas sus resoluciones "inapelables y definitivas".

Seguidores de la oposición no islamista y asociaciones de la sociedad civil tomaron la plaza Tahrir ayer para criticar lo que consideran como un paso del islamista Mursi hacia convertirse en un "nuevo faraón", con poderes sin precedentes en el Egipto moderno.

Una parte de los manifestantes en Tahrir se enfrentaron con piedras y cócteles molotov a las fuerzas antidisturbios de la policía hasta bien entrada la noche, que a su vez respondieron con el disparo de abundantes gases lacrimógenos.

De la misma forma, las protestas contra el presidente y los Hermanos Musulmanes derivaron en violencia en diferentes ciudades del país, especialmente en Alejandría (norte), donde fueron incendiadas hasta tres sedes del Partido Libertad y Justicia (PLJ), brazo político de la Hermandad.

Sin embargo, pese a la intención mostrada ayer por muchos de los manifestantes de comenzar una sentada indefinida en Tahrir, esta mañana solo unas cuantas decenas de personas permanecían esta mañana haciendo frente al frío matinal en la plaza, que presenta restos de los enfrentamientos de anoche.

"No nos vamos a ir de aquí hasta que Mursi salga, nos pida perdón y retire el acta constitucional", aseguró a Efe Nermin, una de las manifestantes y miembro del partido de La Constitución, encabezado por el premio nobel de la paz Mohamed el Baradei.

Mursi apareció ayer en público por primera vez desde su decreto, rodeado por los más fieles y subido a un escenario montado por su antiguo partido junto al Palacio Presidencial.

Allí, defendió que nunca ha sido su intención la de acumular poderes, pero que si ve al país en peligro "hará lo que sea necesario" con el objetivo, dijo, de conseguir la estabilidad política, económica y social.