Los líderes de la Conferencia Internacional de la Región de los Grandes Lagos (ICGLR) celebran hoy una reunión de urgencia para tratar el conflicto en el este de la República Democrática del Congo (RDC), que amenaza la estabilidad regional.

La cumbre del bloque (Angola, Burundi, República Centroafricana, República del Congo, RDC, Kenia, Uganda, Ruanda, Sudán, Tanzania y Zambia) se celebra tras la ofensiva militar del rebelde Movimiento M23, que el pasado martes tomó la ciudad de Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte y fronteriza con Ruanda.

Está previsto que la presidenta de la Comisión de la Unión africana (UA), Nkosazana Dlamini-Zuma, asista a la reunión, convocada por el jefe de Estado ugandés, Yoweri Museveni, en calidad de presidente de la ICGLR.

El pasado día 21, Museveni ya se entrevistó -en otra cita del organismo regional- con sus colegas de la RDC, Joseph Kabila, y de Ruanda, Paul Kagame, para abordar la crisis en Kivu del Norte, que ha provocado la huida de miles de personas de sus hogares.

Varios informes de la ONU señalan a Ruanda, principalmente, pero también a Uganda, como actores en el conflicto en apoyo de los rebeldes, aunque ambos países niegan rotundamente su implicación.

En un comunicado conjunto, Kabila, Museveni y Kagame demandaron al M23 que frene su ofensiva y salga de Goma, si bien los insurgentes han desoído ese llamamiento.

El presidente del ala política del movimiento rebelde congoleño M23, Jean-Marie Runiga, viajó el pasado jueves a Kampala, invitado por el presidente de Uganda, para tratar con éste el conflicto.

Según aseguró ayer a Efe el portavoz del M23, Amani Kabasha, Kabila y Runiga se reunirán hoy en Kampala para analizar la crisis.

No obstante, el ministro de Información de Uganda, Sam Kutesa, indicó este viernes, citado por el diario estatal ugandés "New Vision", que los rebeldes no participarán en la cumbre.

El bloque regional es partidario de desplegar una "fuerza internacional neutral" en el este de la RDC (idea apoyada por la Unión Africana), aunque, hasta la fecha, los países miembros no se han puesto de acuerdo sobre la movilización de ese contingente.

El M23 lo forman soldados congoleños amotinados y supuestamente fieles al rebelde Bosco Ntaganda, buscado por la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra y contra la humanidad.

Ntaganda se integró hace dos años en las fuerzas de la RDC al contribuir a la pacificación de Kivu del Norte tras ayudar a detener, en 2009, a Laurent Nkunda, antiguo señor de la guerra y general del Ejército.

Los rebeldes se sublevaron el pasado mes de abril para protestar por la pérdida de poder impuesta por el Gobierno a su líder, y renegociar el acuerdo del 23 de marzo de 2009, que da nombre al grupo y supuso su inserción en el Ejército.

Según la ONU, los líderes del M23 figuran entre los autores de las peores violaciones de derechos humanos en el mundo.

La RDC está inmersa aún en un frágil proceso de paz tras la segunda guerra del Congo (1998-2003), que implicó a varios países africanos, y tiene desplegada la mayor misión de la ONU.