El asesino y pederasta Marc Dutroux ha pedido la libertad condicional, a la que puede optar por haber cumplido un tercio de la condena, según prevé la legislación penal belga, informa hoy el diario "Le Soir".

El procedimiento se ha puesto en marcha esta semana y, tanto las víctimas supervivientes de Dutroux como las familias, han comenzado a recibir la documentación que se remite en esos casos, para que puedan solicitar condiciones particulares de indemnización, órdenes de alejamiento, etc.

Esas peticiones son tenidas en cuenta después en la decisión que debe adoptar el Tribunal de Aplicación de Condenas de Bruselas.

Su libertad exigiría el visto bueno de la dirección de la prisión de Nivelles, donde se encuentra, y de un equipo de psiquiatras y de psicólogos, que deberán pronunciarse sobre su salud mental y el riesgo de que reincida.

Dutroux podría en teoría acceder a la libertad condicional el próximo 30 de abril, aunque en la práctica no le será fácil disfrutar de ese derecho, según "Le Soir".

Su comportamiento "sigue siendo problemático", jamás ha demostrado una voluntad de corrección, ni ha indemnizado a víctimas ni familias.

Además, sigue negando cualquier responsabilidad en la muerte de las niñas que aparecieron enterradas en su casa.

El pederasta fue condenado en 2004 a cadena perpetua, sin atenuantes, lo que supone que debe cumplir entre 25 y 30 años de cárcel.

Asimismo, se le condenó a estar diez años a disposición del Gobierno belga, medida que permitiría prolongar su encarcelamiento por ese periodo cuando acabe el cumplimiento de la cadena perpetua y si se considera que no hay perspectivas de reinserción en la sociedad.

El "caso Dutroux" saltó a las primeras páginas de los periódicos el 13 de agosto de 1996, cuando la policía atrapó al pederasta, a su mujer y a otro de sus cómplices.

Dos días más tarde eran liberadas las niñas Sabine Dardenne y Laetitia Delhez (de 12 y 14 años, respectivamente), a las que Dutroux tenía secuestradas en el sótano de su casa.

Poco después, los investigadores inhumaron los cadáveres de otras cuatro víctimas, Julie y Mélissa (ambas de ocho años) y An y Eefje (de 17 y 19 años, respectivamente), enterradas por Dutroux tras haberlas violado en repetidas ocasiones y dejado morir de inanición.