La emotiva "torcida" (afición) brasileña, que sueña mañana en el Gran Premio de Brasil con la victoria de un piloto local, Felipe Massa o Bruno Senna, quiere también que el título de la temporada se quedé en las manos del español Fernando Alonso, el preferido del público.

La simpatía en todo el mundo por el color rojo vivo de la escudería Ferrari, que tiñe todos os autódromos, no es ajena para los brasileños, que desde hace muchas temporadas la sienten como propia con la participación en el equipo italiano de pilotos del país suramericano como Rubens Barrichello y ahora Felipe Massa.

Fue así como la admiración de los brasileños por el español, sentimiento que nació desde cuando él defendía a Renault y McLaren, creció cuando el asturiano se puso el mono rojo de Ferrari, captando seguidores de todos los estratos sociales y culturales.

Por ejemplo, el exfutbolista Ronaldo, ídolo histórico del deporte brasileño, manifestó esta semana su simpatía por Alonso durante el lanzamiento del libro "F1 Opus", del director de la Fórmula Uno, Bernie Ecclestone.

"Como viví mucho tiempo en Italia (donde defendió al Inter y al Milán) me volví 'ferrarista' y espero que Fernando Alonso sea el campeón, pero, claro, hago fuerza por los brasileños, además porque Bruno Senna y Felipe Massa son mis amigos y si ellos vencen será maravilloso", declaró el máximo artillero en los mundiales.

Alonso, que en 2005 y 2006 conquistó sus títulos mundiales en el Circuito de Interlagos de Sao Paulo, es el piloto preferido por la mayoría de personas que estarán en el autódromo este domingo para la última carrera de la temporada y que se centra con el duelo entre Alonso y el alemán Sebastian Vettel (Red Bull).

Si fuera por la "fuerza" del público, el español remontaría con ventaja las trece unidades que lo separan del actual bicampeón, líder de la clasificación con 273 puntos.

"El corazón de los brasileños está con Alonso y si fuera por nosotros todos empujaríamos su coche para que llegara en el primer lugar", señaló a Efe Ailton Baptista, uno de los tantos vigilantes de seguridad privada contratado para el Gran Premio de Brasil y quien no podrá ver la prueba, ni por televisión ni en vivo.

Baptista, como muchos de los empleados de seguridad, recepción, limpieza y mantenimiento del autódromo paulista no podrán seguir la carrera, ni por las pantallas gigantes de televisión, ni por las emisoras de radio.

"No podemos ver la carrera, pero con el rugido de los motores al lado y con los gritos de la afición, no hay duda de que nos daremos cuenta si un brasileño gana la carrera y si Alonso se alza con el título", apuntó el vigilante.

Los colombianos Doris Araque y Carlos Elejalde hicieron una pausa de su luna de miel en Río de Janeiro para acompañar al asturiano.

"Desde que Juan Pablo Montoya dejó de correr en la Fórmula Uno siempre hemos seguido a Alonso y con el título en juego todavía aquí decidimos venir a Sao Paulo para darle ese apoyo moral", comentó Araque.

Después de un fuerte calor en las prácticas libres del viernes, con temperaturas de hasta 33 grados, el calor comenzó a bajar y los pronósticos meteorológicos prevén lluvias, lo que en el papel podría favorecer a Alonso y Ferrari, puesto que los monoplazas de Red Bull tienen un mejor desempeño en el terreno seco.

Así, el amago de lluvias no desanima a los "torcedores" (aficionados) brasileños, como el joven Danilo Clementino, de 15 años y todo un experto en los temas del automovilismo.

"Prefiero mojarme con Alonso campeón y Massa o Senna ganando, que tener a un alemán o a un británico festejando, además porque un título de Ferrari vuelve a equiparar un poco el campeonato de cara a la próxima temporada, pues Ferraro tiene que retomar su protagonismo", analizó Clementino.

Entre el fuerte sol en los entrenamientos libres de ayer y hoy y las lluvias que se esperan para mañana, el corazón de la mayoría de los aficionados brasileños apuesta por el tercer título mundial de Aonso y consagrar al español nuevamente en Interlagos.

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Waldheim García Montoya