Miles de detractores del presidente islámico de Egipto se enfrentaron el viernes con los partidarios del líder en ciudades de todo el país, en choques que incluyeron el incendio de varias oficinas de la Hermandad Musulmana, así como las protestas más violentas y generalizadas desde que Mohammed Morsi asumió el cargo.

La violencia, generada por la decisión de Morsi de otorgarse a sí mismo poderes amplios, reflejó la cada vez más peligrosa polarización en Egipto sobre el camino que el país tomará cerca de dos años después de la caída del gobierno de Hosni Mubarak.

Los detractores de Morsi lo acusan de haberse otorgado el jueves poderes dictatoriales con un decreto que lo hace inmune a vigilancia judicial y le brinda autoridad para tomar cualquier medida contra las "amenazas a la revolución". El viernes, el presidente habló ante una multitud de seguidores congregados frente a su palacio de gobierno y dijo que sus disposiciones eran necesarias para frenar a una "minoría" que trataba de bloquear los objetivos de la revolución.

"Hay gorgojos que se comen a la nación de Egipto", dijo, en referencia a los grupos leales al viejo régimen a quienes acusó de usar dinero para avivar la inestabilidad y a miembros del poder judicial que trabajan bajo el "abrigo" de las cortes para "dañar el país".

Los enfrentamientos entre sus detractores e integrantes de la Hermandad Musulmana de Morsi estallaron en varias ciudades. En la ciudad mediterránea de Alejandría, una multitud contraria al presidente atacó a partidarios de la Hermandad que salían de una mezquita, arrojándoles piedras y petardos. Los integrantes de la Hermandad se cubrieron con sus alfombrillas de oración y ambas partes se lanzaron piedras y trozos de mármol, en un choque que dejó al menos 15 lesionados. Los manifestantes luego causaron daños en una oficina cercana de la Hermandad.

En El Cairo, la capital del país, las fuerzas de seguridad arrojaron gases lacrimógenos a miles de manifestantes a favor de la democracia, quienes chocaron con policías antidisturbios en calles a varias cuadras de distancia de la Plaza Tahrir.

El jueves, Morsi emitió enmiendas unilaterales a la Constitución temporal, lo que hizo que todas sus decisiones sean inmunes a una supervisión judicial o a órdenes de tribunales. El presidente otorgó protección similar al panel constitucional y a la Cámara Alta del Parlamento, que es dominada por la Hermandad y que también enfrentaba la posibilidad de que los tribunales ordenaran su disolución.