La ola de inmolaciones en el Tíbet disparada hace dos semanas se ha cobrado la vida de otro joven tibetano, el decimoséptimo en 16 días que decide prenderse fuego a modo de protesta por la opresión de las autoridades comunistas y a favor de la independencia del Tíbet.

Según informa hoy la agencia tibetana en el exilio Phayul, el joven, de 18 años y llamado Lubum Gyal, se inmoló ayer en la provincia china de Qinghai, en el oeste del país y limítrofe con la región autónoma del Tíbet.

La inmolación se produjo sobre las 16.00 hora local (8.00 GMT), en la ciudad de Dowa, ubicada en una zona habitada mayoritariamente por la etnia tibetana.

La agencia oficial Xinhua también se hizo eco del suceso, aunque algunos detalles de la información difieren con los proporcionados por Phayul hoy (identifica al inmolado como "Libong Tsering", de 19 años).

Este último suceso se produce después de que el martes otros dos tibetanos, de 25 y 35 años, se inmolaran en sendos incidentes en la misma región que esta última víctima, Qinghai, y en Gansu, un poco más al norte.

En este reciente caso, Phayul explica que, al poco tiempo de que el joven se inmolara, un gran número de tibetanos se reunieron y "rescataron" su cuerpo para que "no cayera en manos de las autoridades chinas".

Phayul cita a un tibetano en el exilio con "estrechos contactos en la región", quien explica que "el reciente gran despliegue de las fuerzas armadas chinas en la región y las graves restricciones impuestas a los tibetanos locales fue lo que provocó la protesta" del joven inmolado.

Y es que, según esta misma fuente, a raíz de las inmolaciones registradas en las últimas dos semanas "el personal de seguridad china, armado con fusiles automáticos, ha limitado la circulación de tibetanos" y ha impuesto diversos "castigos".

Entre ellos, concreta Phayul, el anuncio realizado por el Gobierno informando, en tibetano y chino, sobre la cancelación de la ayuda gubernamental a las familias de los inmolados, así como de los proyectos de desarrollo en los pueblos que han registrado protestas similares.

En base a los datos de Phayul, diez de las hasta ahora 17 inmolaciones registradas este mes sucedieron en la región de Qinghai, la misma donde a principios de noviembre miles de personas protagonizaron manifestaciones pidiendo la libertad de la región y el regreso del líder espiritual Dalai Lama (exiliado en India).

Organizaciones tibetanas en el exilio como Free Tibet advierten de la "tensa situación" en la región, donde aseguran que hay actualmente desplegadas "un gran número de fuerzas armadas chinas" y que puede haber enfrentamientos.

Con los nuevos casos, el número de inmolaciones alcanza las 79 desde 2009, según datos ofrecidos por Phayul, una alarmante situación que ha provocado que la comunidad internacional inste al Gobierno chino a "actuar".

China considera a Tíbet parte del país desde hace siglos, por uniones dinásticas y conquistas en la época imperial, si bien para los tibetanos en el exilio el "Techo del Mundo" era virtualmente independiente hasta que fue ocupado por el Ejército comunista a principios de la década de los 50 del siglo pasado.