Un empresario que en 2006 destapó los primeros casos de leche adulterada en China, que acabaron desvelando malas prácticas en todo el sector, falleció tras recibir una paliza, informó hoy el diario "South China Morning Post".

Jiang Weisuo, de 44 años y dueño de una central lechera en la provincia septentrional de Shaanxi, fue agredido el pasado día 2 y murió doce días después, aunque su muerte no se ha conocido hasta hoy, según la fuente.

Responsables del gobierno local de Shaanxi aseguraron al diario que han detenido a un presunto implicado en la agresión, cuyas causas se desconocen, sin dar más datos de la investigación.

Hace seis años, Jiang, dueño de una central lechera en la provincia septentrional de Shaanxi, denunció malas prácticas de sus rivales en la zona, como la adición de antibióticos y otras sustancias a la leche, así como el uso de lavadoras para hacer estas mezclas ilegales.

Jiang descubrió que sus rivales obtenían mayores beneficios económicos que él con estas prácticas, que él se negó a imitar, y las denunció públicamente.

Dos años después, en 2008, se destapó un escándalo mucho mayor, el de uso de melamina tóxica en leche para bebés por varias marcas de prestigio chinas, lo que causó problemas de salud en 600.000 niños por todo el país y la muerte de seis de ellos.

Tras ese escándalo, que tuvo ramificaciones internacionales e inició una desconfianza de los consumidores chinos por los alimentos de producción local que aún no se ha recuperado totalmente, Jiang fue elogiado por los medios como el primero capaz de denunciar las extendidas malas prácticas en todo el sector lácteo.