La comida, artesanía y moda más tradicional, ecológica y sostenible de Brasil está dándose a conocer estos días en la VIII Feria Nacional de Agricultura Familiar, donde los visitantes pueden ver, degustar y comprar productos respetuosos con el rico ecosistema del país.

Todo lo que se ofrece en los numerosos puestos de la feria ubicados en la Marina da Gloria, en Río de Janeiro, comparte el origen rural y el mimo de sus fabricantes, que apuestan por la materia prima de proximidad.

Es el caso de Eli Chaves, que fabrica queso parmesano en el estado de Minas Gerais, en el sudeste del país, y que contó a Efe cómo compra la leche a los productores rurales del lugar donde vive.

Lo mismo sucede con la cachaza -el aguardiente nacional- Barra Velha, producida a partir de la destilación de caña de azúcar plantada y recogida a mano en los campos del estado de Río de Janeiro, a diferencia de potros productores que utilizan la nociva quema de cañaverales para recoger más fácil el producto.

La feria, que comenzó el pasado miércoles y se cierra el domingo, no solo sirve para adquirir estos productos, sino para comprobar cómo las personas que habitan en el mundo rural luchan para buscarse un nicho en el mercado.

Es lo que ocurre en el espacio dedicado a las mujeres rurales, donde un grupo de brasileñas de todos los rincones del país muestran productos de artesanía y bisutería elaborados en negocios gestionados por ellas mismas.

La coordinadora de la dirección de Políticas para Mujeres Rurales del Gobierno brasileño, Renata Leite, contó a Efe que se busca que estas trabajadoras tengan visibilidad, ya que hasta ahora suelen ser productoras pero es el marido el que vende el resultado de su trabajo.

El Gobierno les ayuda a acceder a las tierras y a créditos para explotarla, así como obliga a que la propiedad pertenezca a ellas y no solo a los maridos o a los hijos varones.

La Feria Nacional de Agricultura Familiar es también un foco de reflexión sobre variados temas del campo brasileño, como la reforma agraria, la superación de la pobreza en el medio rural o la autonomía y emancipación de los jóvenes campesinos.