El polémico acuerdo fiscal entre Alemania y Suiza ha sido rechazado en el Bundesrat, la cámara alta o de los Länder germana, con los votos de los estados gobernados por socialdemócratas y verdes, que suman mayoría frente a los de la coalición gubernamental en Berlín.

El acuerdo fue defendido de nuevo ante la cámara alta alemana, aunque sin éxito, por el titular germano de Finanzas, Wolfgang Schäuble, y en el caso de que ninguna de las partes recurra a la comisión mediadora, podrá darse por fracasado.

El acuerdo fiscal preveía que el dinero negro depositado por ciudadanos alemanes en Suiza fuera gravado con un impuesto único de entre el 21 % y el 41 %, dinero que debía ser transferido al fisco alemán de manera anónima y con diez años de efectos retroactivos.

Asimismo contemplaba que, a partir de 2013, los depósitos de ciudadanos alemanes en Suiza tengan al menos las mismas cargas fiscales que les sobrevendrían si se quedaran en su país.

Se estima que en los bancos suizos hay depositados entre 130.000 y 180.000 millones de euros de contribuyentes alemanes evadidos al fisco de su país.

De haberse aprobado, el acuerdo fiscal entre Alemania y Suiza podría haber reportado a la Hacienda alemana unos ingresos suplementarios anuales a partir de 2013 de 10.000 millones de euros.

Socialdemócratas y verdes, que dominan la cámara alta alemana, pusieron en duda que esa cifra llegara a alcanzarse y afirmaron que el acuerdo suponía prácticamente una amnistía para los evasores.