Cerca de cumplir los 80 años, una edad en que la mucha gente se dedica a relajarse, Chita Rivera simplemente no puede hacerlo.

Actual protagonista del musical "The Mystery Of Edwin Drood", la cantante, bailarina y actriz dos veces ganadora de premios Tony pasa parte del tiempo tras bambalinas durante el espectáculo en su camerino, y no está acostumbrada a eso.

"Juego solitario. Leo. Estoy pensando en bordar", dice con una gran sonrisa Rivera, de padre puertorriqueño. "En mi ADN soy una bailarina y nosotras no nos quedamos quietas. Simplemente es una fórmula diferente. Me encanta. Pero es diferente".

Rivera tiene que compartir el reflector con un estrafalario elenco que incluye a Stephanie J. Block, Will Chase, Gregg Edelman, Jim Norton, Jessie Mueller y Andy Karl. Todos se están divirtiendo tanto con el espectáculo que lentamente se alarga un poco cada noche mientras el electo sobreactúa e improvisa deliciosamente.

Rivera, en su regreso a Broadway desde que su musical "Chita Rivera: The Dancer's Life" llegó en 2005, se lleva el más grande aplauso. Interpreta a Princess Puffer, la dueña de un burdel, y canta varias canciones, incluyendo "The Wages of Sin".

En la nueva obra, escrita por Rupert Holmes e inspirada en la novela inconclusa del mismo nombre, de Charles Dickens, el público tiene peso en las decisiones de la historia, ya sea levantando las manos o aplaudiendo. Los asistentes deciden cuál es la identidad real de un misterioso detective, quién es el asesino en el centro de la obra y qué pareja del reparto se debe enamorar.

Para el elenco esto implica que debe memorizar varios finales y ser capaz de adaptarse rápidamente al nuevo papel.

"Yo sólo quiero ser la amante", dice Rivera, y casi siempre lo es.

Rivera hizo algunos de los papeles más memorables del teatro, incluyendo a Anita en "West Side Story" en 1957; Rose en "Bye Bye Birdie" en la década de 1960; Velma en "Chicago" en 1975 y la protagonista en "Kiss of the Spider Woman" en 1993, en el segundo de sus dos Tony ganados.

A comienzos del año entrante cumplirá 80 años, pero Rivera — aún sensual, vibrante, siempre divertida — odia pensar en eso y se niega a aceptar el número. Después de todo es una mujer que regresó a los escenarios de danza en 1988 después de un accidente casi fatal dos años antes que le aplastó la pierna derecha y necesitó de 12 tornillos para fijarla.

Ni siquiera la supertormenta Sandy pudo detenerla. La enfrentó en su casa en Nueva York con sus perros y su hija, la coreógrafa y cantante Lisa Mordente. No tuvieron electricidad 11 días y debieron hacer fila para comprar combustible.

"La lección que tuve de esto es: el generador ", dice.

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Mark Kennedy está en Twitter como http://twitter.com/KennedyTwits