El cineasta alemán Werner Herzog invitó hoy a los asistentes de su clase magistral en Río de Janeiro a "alejarse" de las escuelas de cine para rodar películas, ya que la capacidad para filmarlas se consigue viajando y estando en las calles.

Herzog hizo estas declaraciones durante una clase que impartió en el Centro Cultural Banco do Brasil, dentro del Festival de Cine 4+1, que se celebra conjuntamente en Río, Bogotá, Buenos Aires, Ciudad de México y Madrid hasta el próximo domingo.

"Mi consejo para ustedes es que viajen a pie, porque el mundo se revela a aquellos que viajan caminando. (Eso) tiene más valor que cuatro años en una escuela de cine, aunque nunca he estado en una", afirmó.

Además, el director de "Aguirre, la ira de Dios" invitó a alejarse de los estudios académicos sobre cine, a los que calificó de "enfermedad", pues considera que "la academia es el enemigo" y "va a matar todos los instintos" de hacer cine que tengan los estudiantes.

"Hagan sus maletas y escapen, huyan lo más rápido que puedan. En lugar de estar en una escuela trabajen como conductor de un taxi o guardaespaldas en un club porno. Ganen dinero para hacer una película", aconsejó.

Animado, Herzog mostró su mejor cara ante el auditorio advirtiendo que para ser director de cine "otra cosa que hay que saber es cómo falsificar documentos" y contó que no hubiera conseguido rodar "Fitzcarraldo" si no hubiera sido por ello.

"Uno tiene que desarrollar esta sabiduría de las calles, algo que no se aprende en las escuelas del cine", concluyó.

Recomendó a los jóvenes que lean porque si no "nunca serán cineastas", pero no libros sobre hacer cine -"manténganse alejados", rogó-, sino poesía o aquellos "que enseñen sobre la profundidad del mundo".

Sugirió la lectura de "The Peregrine", de J.A. Baker, un libro de 1977 sobre los halcones peregrinos en el Reino Unido.

Herzog explicó que Baker "observa y describe la vida en el vuelo y en la caza, todo eso con gran precisión" y que "lo que hace que sea un gran libro para un cineasta es la precisión (con la que mira al mundo)".

Como director también de documentales, dijo que en ellos hay que "ir rápido y penetrar en el alma de un ser humano, en el corazón de los hombres".

Preguntado sobre su tensa relación con el actor Klaus Kinski, que participó en cinco de sus rodajes, expresó que era "un hombre muy complicado, siempre al borde de la histeria, de tamaña pestilencia", por lo que "es mejor verlo en la pantalla" y pidió a los asistentes que se enamoraran "solo de la proyección de luz".

En un encuentro con periodistas este miércoles, el director de "Nosferatu, vampiro de la noche" alabó las figuras del expresidente brasileño Lula da Silva y de su sucesora, Dilma Rousseff, a los que calificó de "realmente buenos", "maravillosos" y "serios".

Dijo que su presencia frente al país "no es cuestión de lotería", sino que se corresponde al "criterio de la gente" que los votó y que por tanto no cree que sea "un círculo de la historia".