El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, instó hoy a sus compatriotas a que recuerden que son una comunidad, unida y generosa, en el día de Acción de Gracias, pocas semanas después del final de un largo y tenso ciclo electoral.

En una edición especial de su mensaje radiado semanal con motivo de la fiesta, Obama recordó al país que acaba de terminar "una campaña electoral apasionada, ruidosa y vital para nuestra democracia".

Pero una campaña, añadió, "que nos exigió elegir entre opciones, y a veces esa elección nos ha llevado a fijarnos en lo que nos separa en lugar de lo que nos une; en qué candidato tiene nuestro apoyo, en lugar de a qué país pertenecemos".

El Día de Acción de Gracias, insistió Obama, "nos da una oportunidad para poner todo esto en perspectiva, para recordar que, a pesar de nuestras diferencias, somos y seremos siempre, primero y antes que nada, estadounidenses".

"Hoy damos gracias por bendiciones que son muy escasas en este mundo", añadió Obama y mencionó entre ellas "la capacidad para pasar el tiempo con quienes amamos, de decir lo que queremos, y de rendir culto según nos parece".

Los estadounidenses también tienen que dar gracias, prosiguió Obama, por saber que hay "hombres y mujeres valerosos que defienden nuestra libertad en todo el planeta" y por "poder mirar a los ojos de nuestros hijos y decirles que, aquí en EE.UU., ningún sueño es demasiado grande, si tenemos la voluntad de ir tras él".

"Damos gracias", añadió el presidente, "porque en este país siempre ha habido quienes saben que las cosas buenas que tenemos no son simplemente para disfrutarlas, sino que son bendiciones para compartirlas".

"Los estadounidenses creemos que tenemos la responsabilidad de cuidar de los menos afortunados, de unirnos y salir juntos adelante".

Recordó especialmente a los millares de damnificados por el huracán Sandy, que hace apenas unas semanas destrozó viviendas, negocios y provocó más de un centenar de muertos en la zona costera del Este de EE.UU.

Obama elogió el extraordinario esfuerzo realizado por centenares de voluntarios de todo el país, que se han volcado en ayudar a sus compatriotas afectados por la catástrofe.

"Hemos visto a trabajadores de hospital que han dedicado su tiempo de almuerzo para distribuir víveres, a familias que han ofrecido la habitación que les sobraba, a cuarteles de bomberos facilitando duchas calientes y autobuses repletos de voluntarios venidos desde centenares de millas de distancia".

En un día en el que se rememora, según la tradición, las primeras cosechas que permitieron a los colonizadores europeos sobrevivir en el Nuevo Mundo, Obama pidió a sus compatriotas que no olviden la generosidad y la solidaridad que ha caracterizado a la nación.

Según el Automóvil Club, más de 43,5 millones de personas viajarán este largo fin de semana más de 80 kilómetros para reunirse con sus familias y compartir la cena tradicional: pavo relleno y pastel de frutas.

En este cuarto jueves de noviembre, tradicionalmente, las mujeres se congregan para ponerse al día en las sagas familiares, y los hombres se reúnen ante el televisor a tomar cerveza y ver tres partidos de fútbol consecutivos, evitando las discusiones sobre política y religión.

Según la Oficina del Censo, que no actualizó sus cifras para este año, y los cálculos del Departamento de Agricultura y diversas publicaciones dedicadas a la cocina y los alimentos, la festividad causa el sacrificio de unos 45 millones de pavos que proveen aproximadamente 315 millones de kilogramos de carne consumidos en la fecha.

Si a la presa suculenta se le añaden 50 millones de pasteles de calabaza, y 345 millones de kilogramos de frambuesas, se calcula que cada persona consume unas 3.000 calorías en la celebración familiar que, en Estados Unidos, es aún más importante que la Navidad.

Y, reflejo de una economía que lleva más de cuatro años recuperándose de la peor recesión en ocho décadas, el Instituto de Política Económica, un grupo de estudios con sede en Washington, calculó que 42,2 millones de personas usarán hoy cupones de alimentos y otros beneficios gubernamentales para tener algo en su cena de Acción de Gracias.

Los largos convivios familiares encaran este año el asedio consumista que ya devoró a la Navidad: antes de que comience el tercer partido de fútbol esta noche las grandes cadenas de tiendas abrirán sus puertas, y antes de que concluya la digestión habrán empezado las estampidas de clientes ávidos de ofertas.