Los inmigrantes nicaragüenses y los indígenas panameños Ngäbes son personas altamente vulnerables a la trata con fines de explotación laboral en Costa Rica, país al que se trasladan para trabajar principalmente en la agricultura, alertó un informe presentado hoy por un organismo internacional.

El estudio de la Organización Mundial de las Migraciones (OIM) "Trata de personas con fines de explotación laboral en Centroamérica", capítulo Costa Rica, señaló que no se han corroborado casos de trata en esas poblaciones, pero sí existen indicios.

El investigador Alberto Rojas declaró en una conferencia de prensa que en Costa Rica se está generando un "caldo de cultivo" que podría favorecer la trata para explotación laboral, principalmente contra inmigrantes vulnerables como los Ngäbes y los nicaragüenses.

Rojas dijo que la baja escolaridad, el nulo conocimiento de la legislación laboral, la extrema pobreza y la necesidad de conseguir ingresos para subsistir son los principales elementos que hacen a esas poblaciones vulnerables a la trata y explotación laboral.

En el caso de los Ngäbes, el investigador señaló que familias enteras llegan todos los años a Costa Rica voluntariamente desde Panamá para la cosecha del café.

Rojas indicó que en la relación laboral con los cafetaleros no median factores de trata como coacción, privación de libertad o castigos, pero comentó que las condiciones en las que muchos de ellos viven durante la época de la cosecha son "precarias", pues tienen deficiente acceso a electricidad y agua.

En el caso de los nicaragüenses los factores de vulnerabilidad son los mismos, con la diferencia de que además se dedican a otras ocupaciones como la construcción o el trabajo doméstico en el caso de las mujeres.

Rojas afirmó que tampoco se encontraron casos de trata en nicaragüenses, pero que conocieron testimonios de funcionarios de instituciones públicas y organizaciones no gubernamentales sobre casos que podrían encajar en ese delito, sobre todo en trabajo doméstico.

El estudio también incluye narraciones de costarricenses que han sido víctima de trata en su afán de emigrar hacia Estados Unidos y de un caso registrado en 2010 cuando las autoridades hallaron 36 asiáticos que realizaban trabajos forzosos en un barco pesquero en el Pacífico costarricense.

"Lo más importante es hacer un llamado de atención a las autoridades de que hay que doblar y especializar las investigaciones para asegurarse que no existe explotación ni trata. No estamos diciendo que es mucha o poca trata, simplemente que hay", afirmó a Efe la coordinadora de la unidad contra la trata de la OIM en Costa Rica, Ana Hidalgo.

El estudio fue presentado en una actividad a la que asistieron la ministra costarricense de Trabajo, Sandra Piszk, y la directora de Migración, Kathya Rodríguez.

Rodríguez comentó que en 2011 la Dirección de Migración detectó 72 casos de trata a extranjeros, mientras en lo que va de 2012 ya se contabilizan 82.

Costa Rica cuenta con una ley contra la trata de personas que castiga con hasta 15 años de cárcel este delito.