La escritora chilena Marcela Serrano, autora de novelas como "Nosotras que nos queremos tanto" o "Antigua vida mía", indicó hoy que la consideración que algunos críticos hacen de su obra como literatura para mujeres "es de un sexismo feroz".

La novelista se expresó así durante la presentación en Montevideo, ante un auditorio íntegramente femenino, de su más reciente novela, "Diez mujeres", en la que recoge la historia de diez mujeres que narran su vida y sus problemas ante una terapeuta.

"Yo no escribo para nadie. Cuando uno está en la escritura misma no hay referentes al frente, yo no pienso ni en hombres ni en mujeres, ni en nadie específico, la verdad. Escribo", indicó la novelista.

Sin embargo, Serrano se mostró molesta porque la crítica "haya resuelto" que escribe para mujeres, una consideración "caprichosa", que de seguirse al pie de la letra implicaría que "toda la historia de la literatura fue escrita solamente para hombres", aseguró.

"Esto comenzó cuando las mujeres comenzaron a escribir más en América Latina y ser más leídas. Cuando era una sola, no importaba. Pero luego llegaron más y de repente hubo un consenso en la norma de que era literatura para mujeres, porque la escribían mujeres y porque las protagonistas centrales eran mujeres", analizó.

Así, Serrano indicó que con ese calificativo, pronto la escritura realizada por mujeres "se torna sospechosa" y sirve para que lo consideren como "algo "light" o secundario.

Precisamente, la escritora indicó que su libro "Diez Mujeres" surgió de una "investigación personal" para comprobar la tesis que lanzó en 1991 con "Nosotras que nos queremos tanto" de que "todas las mujeres de alguna forma u otra tienen la misma historia que contar".

"Quise probar si era cierto, cuánto había avanzado el mundo y cuánto habíamos avanzado nosotras, si la desigualdad había variado o no (...) Me sorprendió al final ver que hace 20 años yo sí había tenido razón", apuntó.

Así, Serrano sostuvo que "pese a que está pasado de moda hablar de feminismo", las mujeres siguen siendo una "minoría cultural, no numérica" y mantienen "esa hermandad que suelen tener los que de alguna forma u otra están discriminados".