Naciones Unidas ha solicitado una ayuda urgente de 41 millones de dólares para paliar las "condiciones terribles" de 115.000 musulmanes de la minoría rohingya desplazados por la violencia sectaria.

"Una respuesta decisiva de los donantes con financiación inmediata proveerá la urgente y vital ayuda como refugio de emergencia, agua potable, alimentos y cuidados sanitarios", alertó en Rangún Ashok Nigam, coordinador humanitario de la ONU en Myanmar.

"Decenas de miles de personas viven en condiciones terribles y necesitan desesperadamente nuestra ayuda", indicó en un comunicado Nigan.

Un total de 167 personas murieron y otras 223 resultaron heridas, según datos del Gobierno birmano, durante los dos episodios de violencia entre musulmanes y budistas que ocurrieron en junio y en octubre en el estado Rakhine, en el oeste.

También fueron destruidas 10.100 casas y más de 111.000 personas han sido desplazadas, en su mayoría rohingya, a causa de los disturbios que empezaron tras la violación y asesinato de una mujer budista por presuntos musulmanes a finales del pasado mayo.

En su visita a Birmania el pasado lunes, Obama instó al Gobierno a resolver la situación de emergencia de los rohingya tras los disturbios.

"Los rohingya tienen la misma dignidad que vosotros", subrayó durante un discurso Obama, el primer presidente estadounidense en visitar el antiguo régimen militar que inició la transición hacia un Gobierno democrático en 2011.

La liberación de cientos de presos políticos, el fin de la censura y el acceso a la líder opositora y Nobel de la paz Aung San Suu Kyi a un escaño en el Parlamento ha movido a Estados Unidos y la Unión Europea a levantar gran parte de las sanciones.

La semana pasada, el presidente birmano Thein Sein se comprometió en una carta a la ONU a adoptar medidas para poner fin al conflicto sectario en Rakhine, donde viven unos 800.000 rohingya a los que Birmania niega la ciudadanía porque los considera bengalíes.

Los rohingya, de los que 300.000 viven hacinados en campos de refugiados en Bangladesh, son considerados apátridas y una de las comunidades más perseguidas según Naciones Unidas.