La Misión de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo (MONUSCO) negó hoy estar colaborando con los rebeldes congoleños del M23, que se han hecho con el control de la ciudad de Goma, en el este del país, después de que residentes de la localidad les hayan acusado de ello.

El coronel Felix Basse, a cargo del contingente militar de la MONUSCO, dijo hoy a la prensa que "no se mantiene ningún tipo de contacto entre los cascos azules y los rebeldes", y precisó que, aunque los insurgentes han tomado Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte, los cascos azules siguen controlando el aeropuerto.

"Los rebeldes se han instalado en la periferia del aeropuerto de Goma, aun controlado por soldados de la MONUSCO", explicó el coronel Basse, que precisó que miembros del M23 se han enfrentado varias veces con los cascos azules para intentar hacerse con el aeródromo.

El coronel aseguró además que la MONUSCO seguirá garantizando un apoyo logístico a las FARDC mientras lo deseen con el objetivo de acabar con los grupos armados que actúan en territorio congoleño.

Asimismo, tras las críticas lanzadas por los residentes de Goma por la supuesta pasividad de los cascos azules ante el avance de los rebeldes, el portavoz de la MONUSCO, Madnodje Mounoubai, subrayó que no es la única responsable de la caída en manos de rebeldes de la localidad.

"La MONUSCO no es la única responsable de la crisis en el este de la RDC", afirmó.

Basse precisó además que "los casos azules han luchado junto a las Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo en Kibumba hasta el momento en el que se retiraron a la ciudad de Goma".

"No han dejado entrar libremente a los rebeldes del M23 en la ciudad de Goma", subrayó.

El M23, que el pasado martes tomó Goma y que ayer se hizo con el control de la localidad de Sake, está formado por soldados congoleños amotinados y supuestamente fieles al rebelde Bosco Ntaganda, buscado por la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra y contra la humanidad.

Los rebeldes, que en los últimos días han intensificado su ofensiva, se sublevaron el pasado abril para protestar por la pérdida de poder que había impuesto el Ejecutivo de Kinshasa a su líder, y reclaman nuevas negociaciones con el Gobierno.

La RDC está inmersa aún en un frágil proceso de paz tras la segunda guerra del Congo (1998-2003), que implicó a varios países africanos, y tiene desplegada la mayor misión de paz de la ONU.